Dezembro de 2018
« Terror de te amar num sítio tão frágil como o mundo
Mal de te amar neste lugar de imperfeição
Onde tudo nos quebra e emudece
Onde tudo nos mente e nos separa »
Um rosto e uma mão conduzem-me o olhar para uma qualquer transcendência, para uma imaterialidade que, na sua inexistência, parece revelar-se, embora envolta numa escuridão silenciosa.
No rosto não jovem, surpreendo o pasmo de uma criança, perante a contemplação de um invisível que acredita existir…
(Revejo-me, subitamente, num passado remoto, em êxtase, perante a estrela que sempre existia no topo da árvore de Natal. Recordo que, desde muito cedo, me comecei a interrogar sobre o que estaria para além da estrela…)
Ligeiramente acima do rosto, ergue-se uma mão que suplica… Uma mão ansiosa… Uma mão insciente que tenta, desesperadamente, agarrar o silêncio que a rodeia, à procura de uma resposta…
(Regresso novamente à minha infância e observo a mão ansiosa com que tocava os embrulhos coloridos que me estavam destinados. Ao abri-los, sempre a mesma procura da prenda que lá não estava …)
De repente, a figura retratada esvai-se … Permanece, tão só, a lembrança e a saudade de mim, no tempo em que acreditava que o Pai Natal poderia estar escondido na estrela da minha árvore… No tempo em que, a cada ano, se renovava a esperança de poder tocar o presente idealizado…
« […] “A Poesia Ensina a Cair” colige, na grande maioria dos casos, críticas ou crónicas sobre livros de poesia portuguesa, mas também algumas sobre obras ensaísticas a propósito de poesia […] São 46 os textos reunidos, havendo a final um índice remissivo de autores e as “referências bibliográficas”. Os textos têm a marca da qualidade, cultura e inteligência de EPC, desaparecido prematuramente com apenas 63 anos.» jornal das Letras
" El hombre ha sido tercamente burlado y partido. Su capacidad de imaginar, su poder de visión, su fuerza de contemplación, quedaron en el margen de lo ornamental y o inútil. La poesía y la filosofía se separaron en algún pasaje catastrófico de la historia no narrable del pensamiento. El destino del poeta moderno es volver a unir el pensar, el sentir, el imaginar, el amar, el crear"
Texto lido na Academia Argentina de Letras( 1986)
"O homem tem sido teimosamente enganado e dividido. A sua capacidade de imaginar, o seu poder de visionário, a sua força contemplativa, foram deixados na margem do ornamental e do inútil. A poesia e a filosofia separaram-se em algum momento catastrófico da história desconhecida do pensamento. O destino do poeta moderno é voltar a unir o pensar, o sentir, o imaginar, amar,o criar. "
Todo pozo es una entrada al abismo.
No importa que tenga fondo
o aparente tenerlo:
un pozo es siempre la apertura a lo sin fondo.
Espacio para caer o para hundir,
textura diferente del espacio,
tiene el pozo una connivencia
secreta con el hombre.
Y aunque se lo rellene,
aunque se plante en él un árbol
o se afirme un cimiento,
todo pozo resulta irrevocable:
su corregido espacio
no será nunca el mismo.
¿No será acaso un pozo
el fundamento de todo?
¿No será todo un pozo?
Yeah, if you give me just one night
You’re gonna see me in a new light
Yeah, if you give me just one night
To meet you underneath the moonlight
The System Only Dreams In Total Darkness Maybe I listen more than you think I can tell that somebody sold you We said we've never let anyone in We said we'd only die of lonely secrets The system only dreams in total darkness Why are you hiding from me? We're in a different kind of thing now All night you're talking to God I thought that this would all work out after a while Now you're saying that I'm asking for too much attention Loss of no other faith is light enough for this place We said we'd only die of lonely secrets
I cannot explain it
Any other, any other way
I cannot explain it
Any other, any other way
Solo lo incompleto es soportable,
Por lo menos transitoriamente,
Porque al final todo resulta insoportable,
Poner junto a la alegría por la hoja que está
la alegría por la hoja que no está
y con ambas construir la alegría
por la hoja que ni está ni no está.
Aunque apenas alcance
para ocupar el espacio
de la hoja que falta en el pensamiento.
Pero hay un saludo que no puede doblar,
un saludo que en el bolsillo no le cabe.
Y lo pierde, eso sí que lo pierde,
más que la vida y otras cosas,
por ejemplo, el cumpleaños de su muerte.
"Antologizar: casi como optar entre qué poema perderá la vida para que otro la conserve, si es que el poema vive cuando alguien lo lee. Casi como intentar ofrecer mundos de lectura posibles poblados por lo que se considera más cercano al núcleo creativo de una poética. Y desaparecer totalmente tras algo que emerge: éste ha sido el criterio adoptado para la construcción de la breve cartografía que aquí presentamos de la obra de Roberto Juarroz."Laura Crespo e Sandra Susana Mora
Hay palabras que no decimos
y que ponemos sin decirlas en las cosas.
Y las cosas las guardan,
y un día nos contestan con ellas
y nos salvan el mundo,
como un amor secreto
en cuyos dos extremos
hay una sola entrada.
¿No habrá alguna palabra
de esas que no decimos
que hayamos colocado
sin querer en la nada?
Pienso que en este momento
tal vez nadie en el universo piensa en mí,
que sólo yo me pienso,
y si ahora muriese,
nadie, ni yo, me pensaría.
Y aquí empieza el abismo,
como cuando me duermo.
Soy mi propio sostén y me lo quito.
Contribuyo a tapizar de ausencia todo.
Tal vez sea por esto
que pensar en un hombre
se parece a salvarlo.
Tú no tienes nombre.
Tal vez nada lo tenga.
Pero hay tanto humo repartido en el mundo,
tanta lluvia inmóvil,
tanto hombre que no puede nacer,
tanto llanto horizontal,
tanto cementerio arrinconado,
tanta ropa muerta
y la soledad ocupa tanta gente,
que el nombre que no tienes me acompaña
y el nombre que nada tiene crea un sitio
en donde está de más la soledad
Sí, hay un fondo.
Pero hay también un más allá del fondo,
un lugar hecho con caras al revés.
Y allí hay pisadas,
pisadas o por lo menos su anticipo,
lectura de ciego que ya no necesita puntos
y lee en lo liso
o tal vez la lectura de sordo
en los labios de un muerto.
Sí, hay un fondo.
Pero es el lugar donde empieza el otro lado,
simétrico de éste,
tal vez éste repetido,
tal vez éste y su doble,
tal vez éste.
No debiera ser posible
dormirse sin tener cerca
una voz para poderse despertar.
No debiera ser posible
dormirse sin tener cerca
la propia voz para poderse despertar.
No debiera ser posible
dormirse sin despertar
en el momento justo en que el sueño se encuentra
con esos ojos abiertos
que ya no necesitan dormir más.
El centro no es un punto.
Si lo fuera, resultaría fácil acertarlo.
No es ni siquiera la reducción de un punto a su infinito.
El centro es una ausencia,
de punto, de infinito y aun de ausencia
y sólo se acierta con ausencia.
Mírame después que te hayas ido,
aunque yo esté recién cuando me vaya.
Ahora el centro me ha enseñado a no estar,
pero más tarde el centro estará aquí.
La mentira de la mentira es darla vuelta.
Toda nuestra verdad es no tenerla.
La incongruencia de estar solos
toma el tren más puntual
hacia las emergencias del olvido.
Una hebra más delgada que el pensamiento,
un hilo con calibre de nada,
une nuestros ojos cuando no nos miramos.
Cuando nos miramos
nos unen todos los hilos del mundo,
pero falta éste,
que sólo da sombra
a la luz más secreta del amor.
Después que nos vayamos,
quizás quede este hilo
uniendo nuestros sitios vacíos.
El otro que lleva mi nombre
ha comenzado a desconocerme.
Se despierta donde yo me duermo,
me duplica la persuasión de estar ausente,
ocupa mi lugar como si el otro fuera yo,
me copia en las vidrieras que no amo,
me agudiza las cuencas desistidas,
descoloca los signos que nos unen
y visita sin mí las otras versiones de la noche.
Imitando su ejemplo,
ahora empiezo yo a desconocerme.
Tal vez no exista otra manera
de comenzar a conocernos.
Si conociéramos el punto
donde va a romperse algo,
donde se cortará el hilo de los besos,
donde una mirada dejará de encontrarse con otra mirada,
donde el corazón saltará hacia otro sitio,
podríamos poner otro punto sobre ese punto
o por lo menos acompañarlo al romperse.
Si conociéramos el punto
donde algo va a fundirse con algo,
donde el desierto se encontrará con la lluvia,
donde el abrazo se tocará con la vida,
donde mi muerte se aproximará a la tuya,
podríamos desenvolver ese punto como una serpentina
o por lo menos cantarlo hasta morirnos.
Si conociéramos el punto
donde algo será siempre ese algo,
donde el hueso no olvidará a la carne,
donde la fuente es madre de otra fuente,
donde el pasado nunca será pasado,
podríamos dejar sólo ese punto y borrar todos los otros
o guardarlo por lo menos en un lugar más seguro.
Los rostros que has ido abandonando
se han quedado debajo de tu rostro
y a veces te sobresalen
como si tu piel no alcanzara para todos.
Las manos que has ido abandonando
te abultan a veces en la mano
y te absorben las cosas o las sueltan
como esponjas crecientes.
Las vidas que has ido abandonando
te sobreviven en tu propia sombra
y algún día te asaltarán como una vida,
tal vez para morir una vez sola.
¿Cómo amar lo imperfecto,
si escuchamos a través de las cosas
cómo nos llama lo perfecto?
¿Cómo alcanzar a seguir
en la caída o el fracaso de las cosas
la huella de lo que no cae ni fracasa?
Quizá debamos aprender que lo imperfecto
es otra forma de la perfección:
la forma que la perfección asume
para poder ser amada.
Debemos conseguir que el texto que leemos
nos lea.
Debemos conseguir que la música que escuchamos
nos oiga.
Debemos conseguir que aquello que amamos
parezca por lo menos amarnos.
Es preciso demoler la ilusión
de una realidad con un solo sentido.
Es necesario por ahora
que cada cosa tenga por lo menos dos,
aunque en el fondo sepamos
que si algo no tiene todos los sentidos
no tiene ninguno.
Debemos conseguir que la rosa
que acabamos de crear al mirarla
nos cree a su vez.
Y lograr que luego
engendre de nuevo al infinito.
Las respuestas se han acabado.
Quizá nunca existieron
y sólo eran espejos
enfrentados al vacío.
Pero ahora también las preguntas se han acabado.
Los espejos se han roto,
hasta los que no reflejaban nada.
Y no hay modo de rehacerlos.
Sin embargo,
tal vez quede en alguna parte una pregunta.
El silencio es también una pregunta.
Resta un espejo que no puede romperse
Porque no se enfrenta a nada,
porque está adentro de todo.
Hemos encontrado una pregunta.
¿Será el silencio también una respuesta?
Quizá a determinada altura
las preguntas y las respuestas son exactamente iguales.
La sensación de que debiera estar en otra parte
no me abandona nunca,
ni siquiera cuando no estoy en ninguna parte.
Y sé que esa sensación tampoco me abandonaría
aunque estuviera en esa otra parte,
que nadie sabe dónde está
como nadie sabe dónde está
ninguna parte.
Quizá mi sensación proceda justamente
de querer estar en una parte,
nada más que en una sola,
pero sabiendo dónde está.
O talvez mi sensación proceda
de querer estar aquí.
"O senhor Juarroz é um homem que teoriza tudo, mas é completamente desastrado na vida prática. A mulher do senhor Juarroz lá vai evitando maiores desastres."
O senhor Juarroz pensou num Deus que, em vez de nunca aparecer, aparecesse, pelo contrário, todos os dias, a toda a hora, a tocar à campainha. Depois de muito meditar sobre esta hipótese o senhor Juaroz decidiu desligar o quadro da electricidade.
Como a realidade era para o senhor Juarroz uma matéria aborrecida, ele só deixava de pensar quando era mesmo imprescindível. Eis algumas situações em que era obrigado a deixar de pensar:
- quando falavam com ele muito alto
- quando o insultavam
- quando o empurravam
- quando tinha de utilizar qualquer objecto útil à sua volta.
O princípio do fim ...
Não sou nada.
Nunca serei nada.
Não posso querer ser nada.
À parte isso, tenho em mim todos os sonhos do mundo.
Fiz de mim o que não soube,
E o que podia fazer de mim não o fiz.
O dominó que vesti era errado.
Conheceram-me logo por quem não era e não desmenti, e perdi-me.
Quando quis tirar a máscara,
Estava pegada à cara.
Quando a tirei e me vi ao espelho,
Já tinha envelhecido.
Sempre uma coisa defronte da outra,
Sempre uma coisa tão inútil como a outra,
Sempre o impossível tão estúpido como o real,
Sempre o mistério do fundo tão certo como o sono de mistério da superfície,
Sempre isto ou sempre outra coisa ou nem uma coisa nem outra.
Não é neccessário vivermos ao lado de alguém para nos sentirmos ligados a esse alguém mais do que a qualquer outra pessoa...
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domingo, 2 de dezembro de 2018
quarta-feira, 23 de maio de 2018
Eu, Roth e afins...
“Não estar vivo, basicamente, não sentir a vida, não a cheirar. Mas a diferença entre hoje e o medo que tinha de morrer quando tinha 12 anos é que agora tenho uma espécie de resignação em relação à realidade. Já não me parece uma injustiça tão grande morrer”.
É preciso criar abismos, para a humanidade que os não sabe saltar se engolfar neles para sempre. Criar todos os prazeres, os mais artificiais possível, os mais estúpidos possível, para que a chama atraia e queime.(...) Porque sempre a Realidade é um bocado de sol simples, um quintal herdado e a certeza de ser um indivíduo.
"El efecto tarima"...
Y en una de aquellas alumnas creí notar una expresión de contento al oír que no estaba casado. Nada de lo que presumir ni enorgullecerse, dado que todos los profesores y profesoras del mundo disfrutan de lo que puede llamarse "el efecto tarima" y gracias a él levantan pasiones espúreas y alucinadas, hasta los más feos, los más sucios, los más odiosos, los más despóticos y los más ruines, lo sé de sobra. Yo he visto a deslumbrantes mujeres casi adolescentes flaquear y derretirse por infrahombres apestosos con una tiza en la mano, y a candorosos muchachos envilecerse (circunstancialmente) por un escote estriado inclinado sobre un pupitre. Algunos se aprovechan del mismo hasta convertirse en profesionales –léase aquí, por ejemplo, un par de profes de la Facultad- mientras otros hacen lo imposible por esquivar esas miradas fogosas y entregadas, intentaba explicarme ayer un príncipe de Cachemira mientras yo me perdía irremediablemente en sus ojos azulísimos.
En ‘Negra espalda del tiempo’ Javier Marías recoge de su protagonista –él mismo, más o menos- los años en que, ejerciendo la docencia en la universidad, atraía la atención de sus alumnas simplemente por ser su profesor. El “efecto tarima”, le llama. También en nesta película, el protagonista es un profesor prosigue la docencia y sus gratificaciones más allá de las aulas. Pero no es la única convergencia entre ambas obras. Comparten también la pregunta inicial sobe su estatuto de realidad, cuánto de ficción y cuánto de documental, pregunta que se va desinflando cuando cada obra dirige su interés hacia la búsqueda de una verdad interior ajena a estas clasificaciones.(...) Pero la película sabe buscar y encontrar algo más que la calidad de sus debates y la riqueza de sus encuadres, nutridos por sorprendentes reflejos. Hay también otras disputas y lamentos subterráneos sobre el poder, la seducción, la debilidad, la necesidad de afecto o el sabor de la belleza. Y varios registros simultáneos que pueden abarcar el ejercicio de la tarima profesoral o la burla de la carcoma que la corroe.
Conhecia-a há oito anos. Era minha aluna. Já não ensino a tempo inteiro; rigorosamente falando, já não ensino literatura, ponto final – há anos que tenho apenas uma aula, um grande seminário sénior sobre escrita crítica chamado Crítica Prática. Atraio uma boa quantidade de estudantes femininas. Por duas razões. Porque é uma matéria com uma atraente combinação de fascínio intelectual e porque elas me ouviram no NPR a fazer a crítica de livros ou me viram no Thirteen a falar de cultura. Nos últimos quinze anos, o facto de ser crítico cultural no programa de televisão tornou-me razoavelmente conhecido, localmente, e elas são atraídas para a minha aula por esse motivo. No início, não tive consciência de que falar na TV uma vez por semana durante dez minutos podia impressionar tanto, como afinal impressiona, estas estudantes. Mas elas sentem-se irremediavelmente atraídas pela celebridade, por muito insignificante que a minha possa ser.Acontece que, como sabem, sou muito vulnerável à beleza feminina. Todos nos sentimos indefesos contra alguma coisa, e a minha vulnerabilidade é essa. Vê-la cega-me para tudo o mais. Elas apresentam-se na minha primeira aula e eu sei quase de imediato qual é a rapariga para mim.
(Não confirmo " el efecto tarima": nunca me apercebi que um aluno se tivesse apaixonado por mim. Julgo que, ao contrário do que teoriza Marías, este " efecto" ocorre , essencialmente, com professores: conheço inúmeros casos. Comigo o que aconteceu - mas eram outros tempos - foi sentir muitos professores atraídos por mim, mas nunca foram correspondidos, antes pelo contrário, exceto num caso... Julgo que essas situações não se justificariam pelo "efecto tarima", mas terei de solidificar melhor este conceito. Provisoriamente, afirmo que a minha experiência confirma , sobretudo, a teoria de Roth, cujos protagonistas professores parecem condenados a apaixonarem-se por alunas...No entanto,parece-me que não há nada de científico nem qualquer especificidade na dicotomia relacional aluna/ professor... São atrações que surgem pela inevitável proximidade, tal como enfermeira/ médico; secretária/ adiministrador, and so on...)
Esperava pela liberdade de começar, pelo momento de se tornar real, esperava a hora de esquecer quem ele era e se tornar a pessoa que estava a interpretar, mas em vez disso estava ali parado, completamente vazio, atuando do modo que se faz quando não se sabe o que se está a fazer. Não conseguia dar e não conseguia reter; não tinha fluidez e não tinha reserva. A atuação tornou-se uma tentativa, repetida noite após noite, de se conseguir livrar de um fardo ...Ele perdera a magia. O impulso esgotara-se. Ele nunca havia fracassado no teatro, tudo o que fizera sempre fora vigoroso e bem-sucedido, e então aconteceu esta coisa terrível: ele não conseguia representar. Subir ao palco tornou-se uma agonia. Em vez da certeza de que teria um desempenho maravilhoso, sabia que ia fracassar. A coisa aconteceu três vezes seguidas, e na última vez ninguém mostrou interesse, ninguém foi. Ele não conseguia comunicar com a plateia. O seu talento havia morrido.
Até não muito tempo atrás, existia uma maneira pré-fabricada de ser velho, tal como havia uma maneira pré-fabricada de ser jovem. Hoje em dia, nenhuma das duas funciona mais. Houve um grande conflito a respeito do que é permissível — e uma grande revolução. Não obstante, será que um homem de setenta anos de idade ainda deve continuar a envolver-se com o aspecto carnal da comédia humana? Ser desavergonhadamente um velho nada monástico, ainda suscetível às excitações humanas? Não é essa condição que outrora era simbolizada pelo cachimbo e pela cadeira de balanço. Talvez ainda seja uma espécie de afronta para muita gente você não se pautar pelo antigo relógio da vida. Tenho consciência de que não posso contar com o respeito virtuoso dos outros adultos. Mas o que é que eu posso fazer quando constato que, pelo menos no meu caso, nada, nada se aquieta, por mais que a gente envelheça?
A parte final de o animal moribundo comoveu-me: experimentei alguma empatia por consuelo e pela reflexão sobre a relatividade do tempo...Aos 32 anos ela é, afinal, mais velha do que ele, com cerca de 70...É tocante o modo como a doença dela os reaproximou, oito anos depois:
- Mas tenho de ir. Alguém tem de estar com ela.
- Pensa nisso. Pensa. Porque, se fores, estás liquidado.
Consuelo, sem cabelo e sem os seus inebriantes seios, já não era apenas um corpo, era muito mais do que um animal: o fim originou um novo início...
Consuelo agora conhece a ferida da idade. Envelhecer é inimaginável para todos, menos para os idosos...Consuelo já não mede o tempo como os jovens, assinalando para trás, para quando tudo começou. Para os jovens, o tempo é feito do que é passado, mas para Consuelo o tempo é agora a medida do futuro que lhe resta. Agora mede o tempo contando para a frente. Conta o tempo pela proximidade da morte. A ilusão quebrou-se, a ilusão metronómica, o pensamento reconfortante de que,ti-tac, tudo acontece no seu devido tempo. A sua noção de tempo é agora igual à minha, acelerada e mais desamparada , até, do que a minha...
Durante quarenta anos fez o que era necessário fazer. Andou atarefado, e a natureza, que é a besta, mudou-se para uma caixa. Agora essa caixa está aberta. Ser reitor, ser pai, ser marido, ser intelectual, professor, ler livros, dar lições, corrigir textos, dar notas, tudo isso acabou. Evidentemente que já não é a vigorosa besta lúbrica que foi. Mas o que resta da besta, o que resta dessa coisa natural, é com isso que ele está agora em contacto, com o que resta. E sente-se feliz por isso, sente-se grato por estar em contacto com o que resta. Sente-se mais do que feliz: sente-se emocionado, e já está ligado, profundamente ligado a ela, por causa dessa emoção. Não é de família que se trata, a biologia já não lhe serve para nada. Não é família, não é responsabilidade, não é dever, não é dinheiro, não é uma filosofia partilhada ou o amor à literatura, não são grandes discussões de ideias. Não, o que o liga a ela é a emoção. Amanhã descobrem-lhe um cancro e acabou-se. Mas hoje, agora, tem essa emoção.
[...] Só um grande idiota sentiria que é de novo jovem. Se nos sentíssemos jovens, seria uma armadilha. Longe de nos sentirmos jovens, sentimos o tormento do futuro ilimitado dela em comparação com o nosso futuro limitado, sentimos ainda mais do que normalmente o tormento de todos os derradeiros dons que fomos perdendo. É como jogar basebol com um grupo de miúdos de vinte anos. Não que nos sintamos com vinte anos por jogarmos com eles. Notamos a diferença durante cada segundo do jogo. Mas pelo menos não estamos sentados nas linhas laterais. O que acontece é o seguinte: sentimos lancinantemente como estamos velhos, mas de uma maneira nova. Conseguem imaginar a velhice? É claro que não. Eu não conseguia. Não era capaz. Não fazia a mínima ideia de como era. Não tinha sequer uma falsa ideia - não tinha imagem nenhuma. E ninguém quer outra coisa qualquer. Ninguém quer enfrentar nada disto antes de não ter outro remédio. Como vai ser?
[...] É, de modo muito interessante, a primeira vez na vida em que nos encontramos inteiramente do lado de fora ao mesmo tempo que estamos nele. Observando durante todo esse tempo a nossa decadência (se temos tanta sorte como eu), encontramo-nos, graças à nossa constante vitalidade, a uma distância considerável da nossa decadência - sentimo-nos até alegremente independentes dela. Inevitavelmente, sim, inevitavelmente há uma multiplicação dos sinais que conduzem à desagradável conclusão, e no entanto, apesar disso, mantemo-nos de fora. E a ferocidade da objectividade é brutal. Há que fazer uma distinção entre morrer e a morte. Nem tudo é morrer ininterruptamente. Se somos saudáveis e nos sentimos bem, vamos morrendo invisivelmente. O fim, que é uma certeza, não tem de ser arrojadamente anunciado. Não, não podemos compreender. A única coisa que compreendemos acerca dos velhos quando não somos velhos é que foram marcados pelo seu tempo. Mas compreender apenas isso imobiliza-os no seu tempo, o que equivale a não compreender nada. Para aqueles que ainda não são velhos ser velho significa que já fomos. Mas ser velho também significa que apesar de, além de e para lá do nosso estado de ser, ainda somos. O nosso estado de ser está muito vivo. Ainda somos e sentimo-nos tão atormentados pelo ainda-ser e pela sua plenitude como pelo já-ter-sido e pela sua qualidade de passado. Pensem na velhice do seguinte modo: o facto de a nossa vida estar em risco é apenas um facto quotidiano. Não podemos esquivar-nos ao conhecimento daquilo que em breve nos espera. O silêncio que nos envolverá para sempre. Tirando isso, é tudo a mesma coisa. Tirando isso, somos imortais enquanto vivermos [...].Há algo de fascinante no que o sofrimento moral pode fazer a alguém que nada indicia ser uma pessoa frágil ou fraca. É uma coisa ainda mais insidiosa do que a doença física pode causar, pois não há perfusão de morfina, epidural ou cirurgia radical que possam aliviá-la. Quando caímos nas suas garras, dir-se-ia que só nos libertaremos dela se nos matar.
A humilhante ignomínia que continuava a consumir alguém ainda cheio de vitalidade. O grande homem derrubado ainda a sofrer a vergonha da queda.
Reconheço eficácia narrativa a philip roth, encontrei gente conhecida e, até, senti algumas afinidades com o narrador-protagonista, professor de literatura, ator de teatro, dado a enamoramentos. No entanto, a sensualidade exacerbada, o let's fuck - como forma de emancipação e de realização pessoal- não é motivo literário que me alicie. Não por puritanismo, não por preconceito: esteticamente não me emociona, racionalmente não me seduz, pessoalmente incomoda-me sentir-me voyeur, devassadora de alcovas e de intimidades alheias. ( Gostei, todavia, mais quando reli. Muito mais...)
O homem que cai na vida chamada dissoluta, e nela se fixa mantém-se homem, cumpre o seu dever para consigo próprio que é o de se dar prazer sexual, visto que tem faculdades psíquicas e físicas que o exigem. Excusa - dada a existência da prostituição - de se intranquilisar nessa caça ao prazer; pode anular uma coisa a que os moralistas chamam «as suas faculdades superiores de amoroso», mas essas faculdades não são senão as que tendem para o sossego sexual, interpretadas através dos sonetos de Petrarca que, aliás, teve variados bastardos. Mas a mulher que ganha a vida perde a sua qualidade fundamental de mulher. Todo o tempo que gasta a trabalhar para ganhar a vida, perde-o para o seu único fim vital e psíquico, que é captar o homem. Por isso a única profissão feminina que não estraga a mulher é a de prostituta. (...) Absolutamente. A mulher que ganha a vida «honradamente» é uma invertida. O que no homem corresponde a esse desvio feminino é a inversão sexual. É o desvio do fenómeno sexual para onde o sossego é obtido pela impossibilidade natural de realizar o fenómeno sexual. Essa impossibilidade pode ser porque as relações sexuais entre homens são realmente possíveis. Mas isso é um requinte da inversão sexual normal em determinado tipo de homem, que, por si, não é anormal. Shakespeare, nos seus Sonetos, apaixonando-se por um mancebo qualquer, foi, como sempre o grande normal que ele era, e representante supremo do tipo máximo masculino, o do homem cheio de interesses e atenções para tantas coisas da vida, que não pode gastar tempo na caça ao prazer sexual normal, e por isso o substitui pelo prazer sexual dado pela amizade com outros homens levada ao requinte, visto que esses interesses da sua vida o levarão por certo a lidar mais com homens do que com mulheres.
A mulher desvia-se do seu papel normal de captar o homem. Feito isso, ela já está invertida, está homem. Safo, por exemplo, caindo no erro terrível e imoralíssimo, de, sendo mulher, escrever versos, ficou ipso facto invertida; uma vez invertida, tomou-se psiquicamente homem...
eu queria estar só. Sem mim. quero dizer , sem aquele" mim" que eu já conhecia, ou que julgava conhecer. Só , com um determinado estranho que eu já sentia obscuramente que não poderia afastar de mim, e que era eu próprio: o estranho inseparável de mim.(...) Se para os outros eu não era aquilo que até agora acreditava ser para mim, quem era eu?
As almas têm um modo especial de se entenderem, de entrarem em intimidade, de se tratarem, até, por tu, enquanto as pessoas ainda se sentem embaraçadas com o comércio das palavras, na escravidão das exigências sociais. As almas têm necessidades próprias e aspirações próprias, que o corpo finge não reconhecer quando se vê impossibilitado de as satisfazer a de as traduzir em acções. E de todas as vezes que duas pessoas comunicam entre si desta maneira, apenas como almas, se encontram a sós num qualquer lugar, experimentam uma perturbação angustiosa e quase um repúdio violento de todo e qualquer contacto material, um sofrimento que os afasta e que cessa de imediato logo que intervém uma terceira pessoa. Então, desvanecida a angústia, as duas almas aliviadas buscam-se reciprocamente e voltam a sorrir uma para a outra.
O homem, quando sofre, faz uma ideia muito especial do bem e do mal, ou seja, do bem que os outros lhe deveriam fazer e que ele pretende, como se do seu sofrimento derivasse um qualquer direito a ser compensado, e do mal que pode fazer aos outros, como se igualmente o seu sofrimento o autorizasse a praticá-lo. E se os outros não lhe fazem o bem quase por dever, ele acusa-os; e de todo o mal que ele faz, quase por direito, facilmente se desculpa.
A sensação de que me ando a dissolver ,tragicamente, numa pluralidade de seres, levou-me a este romance de pirandello, que li há quatro anos... Costumo recordar-me das circunstâncias que me impelem para a leitura de um livro, mas, neste caso, não me recordo, embora tenha a vaga e imprecisa ideia de que foi referido por GMT numa conferência na gulbenkian...Talvez.
Julga que se conhece, se não se construir de algum modo? E julga que eu posso conhecê-lo, se não o construir à minha maneira? E julga que me pode conhecer, se não me construir à sua maneira? Só podemos conhecer aquilo a que conseguimos dar forma. Mas que conhecimento pode ser esse? Não será essa forma a própria coisa? Sim, tanto para mim como para si; mas não da mesma maneira para mim e para si: isso é tão verdade que eu não me reconheço na forma que me dá, nem você se reconhece na forma que eu lhe dou; e a mesma coisa não é igual para todos e mesmo para cada um de nós pode mudar constantemente. E, contudo, não há outra realidade fora desta, a não ser na forma momentânea que conseguimos dar a nós mesmos, aos outros e às coisas. A realidade que eu tenho para si está na forma que me dá; mas é realidade para si, não é para mim. E, para mim mesmo, eu não tenho outra realidade senão na forma que consigo dar a mim próprio. Como? Construindo-me, precisamente.
O meu caso, agora, é diferente ou é o mesmo? Enquanto eu mantenho os olhos fechados, somos dois: eu aqui, e ele no espelho. Devo impedir que ao abrir os olhos, ele se torne eu e eu, ele. Eu devo vê-lo sem ser visto. Isso é possível? Assim o vir, ele me verá, e nos reconheceremos. Mas muito obrigado! Eu não quero reconhecer-me; quero conhecê-lo fora de mim. Isso é possível? Meu esforço supremo deve consistir nisso: não me ver em mim, mas ser visto por mim, com os meus próprios olhos, mas como se fosse um outro, aquele outro que todos veem e eu não vejo. Então calma, pare tudo e atenção! Após uma boa hora de conversa, entendemo-nos perfeitamente. Amanhã vem ter comigo com as mãos na cabeça, gritando:
- Como é possível? O que é que percebeu? Não me disse isto e isto?
Isto e isto, perfeitamente. Mas o problema, meu caro,é que nunca saberá nem eu lhe poderei nunca dizer como se traduz, em mim, aquilo que me disse. Não falou turco, não. Nós usámos a mesma língua, as mesmas palavras. Mas que culpa temos nós de que as palavras, em si, sejam vazias? Vazias, meu caro. Ao dizê-las a mim, preenche-as com o seu sentido; e eu, ao recebê-las, inevitavelmente preencho-as com o meu sentido. Pensámos que nos entendíamos; de facto, não nos entendemos.(...) Infelizmente, meu caro, faça o que fizer, dar-me-á sempre uma realidade à sua maneira, mesmo acreditando de boa-fé que é à minha maneira; e será, não digo que não; talvez seja; mas um «à minha maneira» que eu não conheço nem poderei nunca conhecer, portanto, um «à minha maneira» para si, não um «à minha maneira para mim.
Se, por acaso, a visão dos outros não nos ajudar a constituir em nós, de algum modo, a realidade daquilo que vemos, os nossos olhos já não sabem o que veem; a nossa consciência perde-se, porque aquilo que pensamos ser a nossa coisa mais íntima, a consciência, significa os outros em nós; e não podemos sentir-nos sós.
Farei, porém, um esforço para vos dar aquela realidade que vocês julgam ter, ou seja, esforçar-me-ei por vos querer em mim como vocês se querem. Já sabemos que não é possível, dado que, por mais esforços que eu faça para vos representar à vossa maneira, será sempre «à vossa maneira» apenas para mim, não «à vossa maneira» para vocês e para os outros. Mas desculpem: se para vocês eu não tenho outra realidade fora daquela que vocês me dão, e estou pronto a reconhecer e a admitir que essa não é menos verdadeira que a que eu poderei dar a mim mesmo, que essa, para vocês, é a única verdadeira, vão lamentar-se agora da realidade que eu lhes darei, esforçando-me, com toda a boa vontade, por vos representar à vossa maneira tanto quanto me seja possível?
Não presumo que vocês sejam como eu vos represento. Já disse que vocês também não são aquele um tal como o representam para vocês próprios, mas muitos ao mesmo tempo, segundo todas as vossas possibilidades de ser e os acasos, as relações e as circunstâncias. Então, que mal é que eu vos fiz? Vocês é que me fazem mal, julgando que eu não tenho ou não posso ter outra realidade fora da que vocês me dão e que é apenas vossa, acreditem, uma ideia que vocês fizeram de mim, uma possibilidade de ser como vocês a sentem, como vos parece, como intimamente a reconhecem possível, já que daquilo que eu posso ser para mim, não só não podem saber nada, como eu mesmo nada posso saber.
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sexta-feira, 16 de fevereiro de 2018
era uma vez uma insónia...
Soñé que yo Soñé que vos Soñé que hablábamos...
Introdução
Cantiga de Amigo
Nem um poema nem um verso nem um canto
tudo raso de ausência tudo liso de espanto
e nem Camões Virgílio Shelley Dante
o meu amigo está longe
e a distância é bastante.
Nem um som nem um grito nem um ai
tudo calado todos sem mãe nem pai
Ah não Camões Virgílio Shelley Dante!
o meu amigo está longe
e a tristeza é bastante.
Nada a não ser este silêncio tenso
que faz do amor sozinho o amor imenso.
Calai Camões Virgílio Shelley Dante:
o meu amigo está longe
e a saudade é bastante!
Today you were far away and I didn't ask you why What could I say I was far away You just walked away and I just watched you What could I say How close am I to losing you Tonight you just close your eyes and I just watch you slip away.
Hey, are you awake Yeah I'm right here Well can I ask you about today...
Desperto de sonhar-te Quando inda a noite é funda, E um céu estelar faz parte Do silêncio que inunda. Perdi poder amar-te E a treva me circunda. Talvez que relembrasse, Sonhando-te, outro ser, E aquilo que sonhasse Fosse tornar a ter. Mas despertei, e faz-se Claro em meu quarto a ver.Insónia de perder-te! Quem foste já não sei. Pela janela ver-te Cada astro a sua lei. Como, sem sonhar ter-te?...Porque não dormirei?
Desenvolvimento
Toda a noite, comigo entredesperto, a monotonia fria me insistiu nos vidros. Ora um rasgo de vento, em ar mais alto, açoitava, e a água ondeava de som e passava mãos rápidas pela vidraça; ora com som surdo só fazia sono no exterior morto. A minha alma era a mesma de sempre, entre lençóis como entre gente, dolorosamente consciente do mundo. Tardava o dia como a felicidade — àquela hora parecia que também indefinidamente. Se o dia e a felicidade nunca viessem! Se esperar, ao menos, pudesse nem sequer ter a desilusão de conseguir.(...) Nas paredes escuramente visíveis do meu quarto, se eu abria os olhos do sono falso, boiavam fragmentos de sonhos por fazer, vagas luzes, riscos pretos, coisas de nada que trepavam e desciam. Os móveis, maiores do que de dia, manchavam vagamente o absurdo da treva. A porta era indicada por qualquer coisa nem mais branca, nem mais preta do que a noite, mas diferente. Quanto à janela (eu só) a ouvia.(...) A solidão da minha alma alargava-se, alastrava, invadia o que eu sentia, o que eu queria, o que eu ia a sonhar. Os objectos vagos, participantes, na sombra, da minha insónia, passavam a ter lugar e dor na minha desolação.
Arrumar a vida, pôr prateleiras na vontade e na acção. Quero fazer isto agora, como sempre quis, com o mesmo resultado; Mas que bom ter o propósito claro, firme só na clareza, de fazer qualquer coisa! Vou fazer as malas para o Definitivo, Organizar Álvaro de Campos, E amanhã ficar na mesma coisa que antes de ontem — um antes de ontem que é sempre... Sorrio do conhecimento antecipado da coisa-nenhuma que serei. Sorrio ao menos; sempre é alguma coisa o sorrir...Olho dos papéis que estou pensando em arrumar para a janela por onde não vi a vendedeira que ouvi por ela, E o meu sorriso, que ainda não acabara, inclui uma crítica metafísica.Descri de todos os deuses diante de uma secretária por arrumar, Fitei de frente todos os destinos pela distracção de ouvir apregoando, E o meu cansaço é um barco velho que apodrece na praia deserta, E com esta imagem de qualquer outro poeta fecho a secretária e o poema...Como um deus, não arrumei nem uma coisa nem outra...
Espera-me uma insónia da largura dos astros,
E um bocejo inútil do comprimento do mundo.
Não durmo; não posso ler quando acordo de noite,
Não posso escrever quando acordo de noite,
Não posso pensar quando acordo de noite —
Meu Deus, nem posso sonhar quando acordo de noite!
Ah, o ópio de ser outra pessoa qualquer!
Não durmo, jazo, cadáver acordado, sentindo,
E o meu sentimento é um pensamento vazio.
Passam por mim, transtornadas, coisas que me sucederam
— Todas aquelas de que me arrependo e me culpo;
Passam por mim, transtornadas, coisas que me não sucederam
— Todas aquelas de que me arrependo e me culpo;
Passam por mim, transtornadas, coisas que não são nada,
E até dessas me arrependo, me culpo, e não durmo.
Nas grandes horas em que a insónia avulta
Como um novo universo doloroso,
E a mente é clara com um ser que insulta
O uso confuso com que o dia é ocioso,
Cismo, embebido em sombras de repouso
Onde habitam fantasmas e a alma é oculta,
Em quanto errei e quanto ou dor ou gozo
Me farão nada, como frase estulta.
Cismo, cheio de nada, e a noite é tudo.
Meu coração, que fala estando mudo,
Repete seu monótono torpor
Na sombra, no delírio da clareza,
E não há Deus, nem ser, nem Natureza
E a própria mágoa melhor fora dor.
Acordo de noite, muito de noite, no silêncio todo. São — tictac visível — quatro horas de tardar o dia. Abro a janela directamente, no desespero da insónia. E, de repente, humano, O quadrado com cruz de uma janela iluminada! Fraternidade na noite! Fraternidade involuntária, incógnita, na noite! Estamos ambos despertos e a humanidade é alheia. Dorme. Nós temos luz. Quem serás?
Ó madrugada, tardas tanto... Vem... Vem, inutilmente, Trazer-me outro dia igual a este, a ser seguido por outra noite igual a esta... Vem trazer-me a alegria dessa esperança triste, Porque sempre és alegre, e sempre trazes esperança, Segundo a velha literatura das sensações. Vem, traz a esperança, vem, traz a esperança. O meu cansaço entra pelo colchão dentro. Doem-me as costas de não estar deitado de lado. Se estivesse deitado de lado doíam-me as costas de estar deitado de lado. Vem, madrugada, chega!
Que horas são? Não sei.
Não tenho energia para estender uma mão para o relógio,
Não tenho energia para nada, para mais nada...
Só para estes versos, escritos no dia seguinte.
Sim, escritos no dia seguinte.
Todos os versos são sempre escritos no dia seguinte. Noite absoluta, sossego absoluto, lá fora. Paz em toda a Natureza. A Humanidade repousa e esquece as suas amarguras. Exactamente. A Humanidade esquece as suas alegrias e amarguras. Costuma dizer-se isto. A Humanidade esquece, sim, a Humanidade esquece, Mas mesmo acordada a Humanidade esquece. Exactamente. Mas não durmo.
Na noite terrível, substância natural de todas as noites,
Na noite de insónia, substância natural de todas as minhas noites, Relembro, velando em modorra incómoda,
Relembro o que fiz e o que podia ter feito na vida.
Relembro, e uma angústia
Espalha-se por mim todo como um frio do corpo ou um medo.
O irreparável do meu passado — esse é que é o cadáver!
Todos os outros cadáveres pode ser que sejam ilusão.
Todos os mortos pode ser que sejam vivos noutra parte.
Todos os meus próprios momentos passados pode ser que existam algures,
Na ilusão do espaço e do tempo,
Na falsidade do decorrer.
Mas o que eu não fui, o que eu não fiz, o que nem sequer sonhei;
O que só agora vejo que deveria ter feito,
O que só agora claramente vejo que deveria ter sido —
Isso é que é morto para além de todos os Deuses,
Isso — e foi afinal o melhor de mim — é que nem os Deuses fazem viver...
Se em certa altura
Tivesse voltado para a esquerda em vez de para a direita;
Se em certo momento
Tivesse dito sim em vez de não, ou não em vez de sim;
Se em certa conversa
Tivesse tido as frases que só agora, no meio-sono, elaboro —
Se tudo isso tivesse sido assim,
Seria outro hoje, e talvez o universo inteiro
Seria insensivelmente levado a ser outro também.
Mas não virei para o lado irreparavelmente perdido,
Não virei nem pensei em virar, e só agora o percebo;
Mas não disse não ou não disse sim, e só agora vejo o que não disse;
Mas as frases que faltou dizer nesse momento surgem-me todas,
Claras, inevitáveis, naturais,
A conversa fechada concludentemente,
A matéria toda resolvida...
Mas só agora o que nunca foi, nem será para trás, me dói.
O que falhei deveras não tem esperança nenhuma
Em sistema metafísico nenhum.
Pode ser que para outro mundo eu possa levar o que sonhei.
Mas poderei eu levar para outro mundo o que me esqueci de sonhar?
Esses sim, os sonhos por haver, é que são o cadáver.
Enterro-o no meu coração para sempre, para todo o tempo, para todos os universos.
Nesta noite em que não durmo, e o sossego me cerca
Como uma verdade de que não partilho,
E lá fora o luar, como a esperança que não tenho, é invisível p’ra mim.
Conclusão
(caeiro e reis não têm insónias. Prefiro as de campos às de pessoa, mas eu não tenho sonhos por haver: sonhei todos os sonhos que havia para sonhar; as de soares são insuperáveis como seres literários, mas as minhas - no momento em que a realidade e a ficção se interpenetram e eu me metamorfoseio em fautora de inexstências - são insónias de uma riqueza interior inexcedível...Não as sei dizer, como campos ou soares, mas vivencio uma forma superior de sentir...)
Introdução
Cantiga de Amigo
Nem um poema nem um verso nem um canto
tudo raso de ausência tudo liso de espanto
e nem Camões Virgílio Shelley Dante
o meu amigo está longe
e a distância é bastante.
Nem um som nem um grito nem um ai
tudo calado todos sem mãe nem pai
Ah não Camões Virgílio Shelley Dante!
o meu amigo está longe
e a tristeza é bastante.
Nada a não ser este silêncio tenso
que faz do amor sozinho o amor imenso.
Calai Camões Virgílio Shelley Dante:
o meu amigo está longe
e a saudade é bastante!
Today you were far away and I didn't ask you why What could I say I was far away You just walked away and I just watched you What could I say How close am I to losing you Tonight you just close your eyes and I just watch you slip away.
Hey, are you awake Yeah I'm right here Well can I ask you about today...
Desperto de sonhar-te Quando inda a noite é funda, E um céu estelar faz parte Do silêncio que inunda. Perdi poder amar-te E a treva me circunda. Talvez que relembrasse, Sonhando-te, outro ser, E aquilo que sonhasse Fosse tornar a ter. Mas despertei, e faz-se Claro em meu quarto a ver.Insónia de perder-te! Quem foste já não sei. Pela janela ver-te Cada astro a sua lei. Como, sem sonhar ter-te?...Porque não dormirei?
Desenvolvimento
Toda a noite, comigo entredesperto, a monotonia fria me insistiu nos vidros. Ora um rasgo de vento, em ar mais alto, açoitava, e a água ondeava de som e passava mãos rápidas pela vidraça; ora com som surdo só fazia sono no exterior morto. A minha alma era a mesma de sempre, entre lençóis como entre gente, dolorosamente consciente do mundo. Tardava o dia como a felicidade — àquela hora parecia que também indefinidamente. Se o dia e a felicidade nunca viessem! Se esperar, ao menos, pudesse nem sequer ter a desilusão de conseguir.(...) Nas paredes escuramente visíveis do meu quarto, se eu abria os olhos do sono falso, boiavam fragmentos de sonhos por fazer, vagas luzes, riscos pretos, coisas de nada que trepavam e desciam. Os móveis, maiores do que de dia, manchavam vagamente o absurdo da treva. A porta era indicada por qualquer coisa nem mais branca, nem mais preta do que a noite, mas diferente. Quanto à janela (eu só) a ouvia.(...) A solidão da minha alma alargava-se, alastrava, invadia o que eu sentia, o que eu queria, o que eu ia a sonhar. Os objectos vagos, participantes, na sombra, da minha insónia, passavam a ter lugar e dor na minha desolação.
Arrumar a vida, pôr prateleiras na vontade e na acção. Quero fazer isto agora, como sempre quis, com o mesmo resultado; Mas que bom ter o propósito claro, firme só na clareza, de fazer qualquer coisa! Vou fazer as malas para o Definitivo, Organizar Álvaro de Campos, E amanhã ficar na mesma coisa que antes de ontem — um antes de ontem que é sempre... Sorrio do conhecimento antecipado da coisa-nenhuma que serei. Sorrio ao menos; sempre é alguma coisa o sorrir...Olho dos papéis que estou pensando em arrumar para a janela por onde não vi a vendedeira que ouvi por ela, E o meu sorriso, que ainda não acabara, inclui uma crítica metafísica.Descri de todos os deuses diante de uma secretária por arrumar, Fitei de frente todos os destinos pela distracção de ouvir apregoando, E o meu cansaço é um barco velho que apodrece na praia deserta, E com esta imagem de qualquer outro poeta fecho a secretária e o poema...Como um deus, não arrumei nem uma coisa nem outra...
Espera-me uma insónia da largura dos astros,
E um bocejo inútil do comprimento do mundo.
Não durmo; não posso ler quando acordo de noite,
Não posso escrever quando acordo de noite,
Não posso pensar quando acordo de noite —
Meu Deus, nem posso sonhar quando acordo de noite!
Ah, o ópio de ser outra pessoa qualquer!
Não durmo, jazo, cadáver acordado, sentindo,
E o meu sentimento é um pensamento vazio.
Passam por mim, transtornadas, coisas que me sucederam
— Todas aquelas de que me arrependo e me culpo;
Passam por mim, transtornadas, coisas que me não sucederam
— Todas aquelas de que me arrependo e me culpo;
Passam por mim, transtornadas, coisas que não são nada,
E até dessas me arrependo, me culpo, e não durmo.
Nas grandes horas em que a insónia avulta
Como um novo universo doloroso,
E a mente é clara com um ser que insulta
O uso confuso com que o dia é ocioso,
Cismo, embebido em sombras de repouso
Onde habitam fantasmas e a alma é oculta,
Em quanto errei e quanto ou dor ou gozo
Me farão nada, como frase estulta.
Cismo, cheio de nada, e a noite é tudo.
Meu coração, que fala estando mudo,
Repete seu monótono torpor
Na sombra, no delírio da clareza,
E não há Deus, nem ser, nem Natureza
E a própria mágoa melhor fora dor.
Acordo de noite, muito de noite, no silêncio todo. São — tictac visível — quatro horas de tardar o dia. Abro a janela directamente, no desespero da insónia. E, de repente, humano, O quadrado com cruz de uma janela iluminada! Fraternidade na noite! Fraternidade involuntária, incógnita, na noite! Estamos ambos despertos e a humanidade é alheia. Dorme. Nós temos luz. Quem serás?
Ó madrugada, tardas tanto... Vem... Vem, inutilmente, Trazer-me outro dia igual a este, a ser seguido por outra noite igual a esta... Vem trazer-me a alegria dessa esperança triste, Porque sempre és alegre, e sempre trazes esperança, Segundo a velha literatura das sensações. Vem, traz a esperança, vem, traz a esperança. O meu cansaço entra pelo colchão dentro. Doem-me as costas de não estar deitado de lado. Se estivesse deitado de lado doíam-me as costas de estar deitado de lado. Vem, madrugada, chega!
Que horas são? Não sei.
Não tenho energia para estender uma mão para o relógio,
Não tenho energia para nada, para mais nada...
Só para estes versos, escritos no dia seguinte.
Sim, escritos no dia seguinte.
Todos os versos são sempre escritos no dia seguinte. Noite absoluta, sossego absoluto, lá fora. Paz em toda a Natureza. A Humanidade repousa e esquece as suas amarguras. Exactamente. A Humanidade esquece as suas alegrias e amarguras. Costuma dizer-se isto. A Humanidade esquece, sim, a Humanidade esquece, Mas mesmo acordada a Humanidade esquece. Exactamente. Mas não durmo.
Na noite terrível, substância natural de todas as noites,
Na noite de insónia, substância natural de todas as minhas noites, Relembro, velando em modorra incómoda,
Relembro o que fiz e o que podia ter feito na vida.
Relembro, e uma angústia
Espalha-se por mim todo como um frio do corpo ou um medo.
O irreparável do meu passado — esse é que é o cadáver!
Todos os outros cadáveres pode ser que sejam ilusão.
Todos os mortos pode ser que sejam vivos noutra parte.
Todos os meus próprios momentos passados pode ser que existam algures,
Na ilusão do espaço e do tempo,
Na falsidade do decorrer.
Mas o que eu não fui, o que eu não fiz, o que nem sequer sonhei;
O que só agora vejo que deveria ter feito,
O que só agora claramente vejo que deveria ter sido —
Isso é que é morto para além de todos os Deuses,
Isso — e foi afinal o melhor de mim — é que nem os Deuses fazem viver...
Se em certa altura
Tivesse voltado para a esquerda em vez de para a direita;
Se em certo momento
Tivesse dito sim em vez de não, ou não em vez de sim;
Se em certa conversa
Tivesse tido as frases que só agora, no meio-sono, elaboro —
Se tudo isso tivesse sido assim,
Seria outro hoje, e talvez o universo inteiro
Seria insensivelmente levado a ser outro também.
Mas não virei para o lado irreparavelmente perdido,
Não virei nem pensei em virar, e só agora o percebo;
Mas não disse não ou não disse sim, e só agora vejo o que não disse;
Mas as frases que faltou dizer nesse momento surgem-me todas,
Claras, inevitáveis, naturais,
A conversa fechada concludentemente,
A matéria toda resolvida...
Mas só agora o que nunca foi, nem será para trás, me dói.
O que falhei deveras não tem esperança nenhuma
Em sistema metafísico nenhum.
Pode ser que para outro mundo eu possa levar o que sonhei.
Mas poderei eu levar para outro mundo o que me esqueci de sonhar?
Esses sim, os sonhos por haver, é que são o cadáver.
Enterro-o no meu coração para sempre, para todo o tempo, para todos os universos.
Nesta noite em que não durmo, e o sossego me cerca
Como uma verdade de que não partilho,
E lá fora o luar, como a esperança que não tenho, é invisível p’ra mim.
Conclusão
(caeiro e reis não têm insónias. Prefiro as de campos às de pessoa, mas eu não tenho sonhos por haver: sonhei todos os sonhos que havia para sonhar; as de soares são insuperáveis como seres literários, mas as minhas - no momento em que a realidade e a ficção se interpenetram e eu me metamorfoseio em fautora de inexstências - são insónias de uma riqueza interior inexcedível...Não as sei dizer, como campos ou soares, mas vivencio uma forma superior de sentir...)
domingo, 21 de janeiro de 2018
Tempo e Espaço...
No hay tiempo.
Ya no hay tiempo.
Pero ¿alguna vez hubo tiempo?
La ilusión de la vida por delante
se conjuga con el verbo
de la vida por detrás.
Y todo transcurrir no es más que un punto,
quizá un punto extensible
o el revés de ese punto,
porque el tiempo es puntual.
Un punto que a veces se desliza levemente,
como una gota de asombro de la luz
o un inesperado corpúsculo de sombra,
tan sólo para justificar algo parecido a un nivel
en el barómetro casi fijo
que mide la presión imposible de la vida.
O tal vez simplemente
la presión diagonal de lo imposible.
Todas as sensações são boas, logo que se não tente reduzi-las à acção. Um acto é uma sensação que se deita fora. Age para dentro, colhendo só com as mãos do espírito as flores na margem da vida. Combater a escravidão mental representada pela associação de ideias. Aprender a não associar ideias, a quebrar em pedaços a alma. Saber simultanizar as sensações, dispersar o espírito por si-próprio, espalhado e disperso. Nós temos pela vida social e política uma grande indiferença dinâmica. Por muito que nos interessem essas coisas, interessam-nos apenas para sobre elas construirmos teorias passageiras, hipóteses inexpressas.
Tenho ternura, ternura até às lágrimas, pelos meus livros de outros em que escrituro, pelo tinteiro velho de que me sirvo, pelas costas dobradas do Sérgio, que faz guias de remessa um pouco para além de mim. Tenho amor a isto, talvez porque não tenha mais nada que amar — ou talvez, também, porque nada valha o amor de uma alma, e, se temos por sentimento que o dar, tanto vale dá-lo ao pequeno aspecto do meu tinteiro como a grande indiferença das estrelas.
Uma perda de tempo...
Apesar de ginny, o filme é banal...
"A dream about memory and the degradation of memory. It’s about distance in time and space. Time moves forward, but then backward as memory. The image of the two-faced Roman god Janus, who can look into the past and future, is the core visual language."- Casey
It's nobody's fault No guilty party You just got nothing Nothing left to say ... I just got nothing Nothing left to say It all, all catches up to me It all, all catches up to me All the time...
Nunca pude convencer-me de que podia, ou de que alguém seguramente poderia, dar alívio certo ou profundo, e muito menos cura, aos males humanos. Mas nunca, também, pude tirar deles o pensamento; a mais pequena angústia humana - mais, a mais leve imaginação dela - sempre me angustiou, me transtornou, me tirou do poder de me concentrar e de me egoizar. O convencimento da futilidade de toda a terapêutica para a alma deveria, por certo, erguer-me a um píncaro de indiferença, entre o qual e as agitações da terra velassem tudo as nuvens daquele mesmo convencimento. O pensamento, porém, poderoso como é, nada pode contra a rebeldia da emoção. Não podemos não sentir, como podemos não andar. Assim assisto, e assisti sempre, desde que me lembro de sentir com as emoções mais nobres, à dor, à injustiça e à miséria que há no mundo do mesmo modo que assistiria um paralítico ao afogamento de um homem que ninguém ainda que válido, poderia salvar. A dor alheia tornou-se em mim mais do que uma só dor - a de a ver, a de a ver irreparável, e a de saber que o conhecê-la irreparável me empobrece até da nobreza inútil de querer ter os gestos de a reparar. A minha falta de impulso foi sempre, afinal, a fonte da origem destes males todos - o não saber querer antes de pensar, o não saber entregar-me, o não saber decidir do único modo como se decide - com a decisão, que não com o conhecimento -, burro de Buridan morrendo na bissectriz matemática da água da emoção e da palha do esforço, podendo, se não pensasse, morrer sim, porém não de fome nem de sede...
The time has gone, the song is over Thought I'd something more to say...
Tired of lying in the sunshine
Staying home to watch the rain
You are young and life is long
And there is time to kill today
And then one day you find
Ten years have got behind you
No one told you when to run
You missed the starting gun
And you run and you run to catch up with the sun, but it's sinking
And racing around to come up behind you again
The sun is the same in a relative way, but you're older
Shorter of breath and one day closer to death
Every year is getting shorter...
Gripsholm: Tempo de Amar.
"Bem-vindo à Europa na década de 1930, no início do nacional-socialismo na Alemanha...
Gripsholm: Tempo de Amar leva-nos a um mundo decadente de prazer e desejo: Kurt é convidado a passar o verão num palácio sueco de Gripsholm com a sua namorada, Lydia, e os seus amigos. Esta produção, baseada em factos reais sobre a vida do jornalista político e escritor Tucholsky, leva os espectadores para um mundo além dos transtornos sociais e políticos que ocorreram na Europa durante a década de 1930."
espaço-tempo
Dois dias de viagem separam um homem e especialmente um jovem que ainda não criou raízes firmes na vida do seu mundo quotidiano, de tudo quanto ele costuma chamar seus deveres, interesses, cuidados e projetos; separam-no muito mais do que esse jovem imaginava, enquanto um fiacre o levava à estação. O espaço que, girando e fugindo, se ergue de permeio entre ele e o seu lugar de origem, revela forças que geralmente se julgam privilégio do tempo; produz de hora em hora novas metamorfoses íntimas, muito parecidas com aquelas que o tempo origina, mas em certo sentido mais intensas ainda. Tal qual o tempo, o espaço gera o esquecimento; porém fá-lo, desligando o indivíduo das suas relações e pondo-o num estado livre, primitivo; chega até mesmo a transformar, num só golpe, um pedante ou um burguesote numa espécie de vagabundo. Dizem que o tempo é como o rio Letes; mas também o ar de paragens longínquas representa uma poção semelhante, e o seu efeito, conquanto menos radical, não deixa de ser mais rápido.
Crê-se em geral que a novidade e o caráter interessante do conteúdo “fazem passar” o tempo, quer dizer, abreviam-no, ao passo que a monotonia e a vacuidade lhe estorvam e retardam o fluxo. Isto não é verdade, senão com certas restrições. Pode ser que a vacuidade e a monotonia alarguem e tornem “tediosos” o momento e a hora; porém, as grandes quantidades de tempo são por elas abreviadas e aceleradas, a ponto de se tornarem um quase nada. Um conteúdo rico e interessante é, por outro lado, capaz de abreviar a hora e até mesmo o dia; mas, considerado sob o ponto de vista do conjunto, confere amplitude, peso e solidez ao curso do tem¬po, de maneira que os anos ricos em acontecimentos passam muito mais devagar do que aqueles outros, pobres, vazios, leves, que são varridos pelo vento e se vão voando. O que se chama tédio é, portanto, na realidade, antes uma brevidade mórbida do tempo, provocada pela monotonia: em casos de igualdade contínua, os grandes lapsos de tempo chegam a encolher-se a tal ponto, que causam ao coração um susto mortal; quando um dia é como todos, todos são como um só; passada numa uniformidade perfeita, a mais longa vida seria sentida como brevíssima e decorreria num abrir e fechar de olhos. O hábito representa a modorra, ou ao menos o enfraquecimento, do senso de tempo, e o facto de os anos de infância serem vividos mais vagarosamente, ao passo que a vida posterior se desenrola e foge cada vez mais depressa – esse facto também se baseia no hábito. Sabemos perfeitamente que a intercalação de mudanças de hábitos, ou de hábitos novos, constitui o único meio para manter a nossa vida, para refrescar a nossa sensação de tempo, para obter um rejuvenescimento, um reforço, um retardamento da nossa experiência do tempo, e com isso, a renovação da nossa sensação de vida em geral. Tal é a finalidade da mudança de lugar e de clima, da viagem de recreio, e nisso reside o que há de salutar na variação e no episódico. Os primeiros dias num ambiente novo têm um curso juvenil, quer dizer, vigoroso e amplo. Isto aplica -se a uns seis ou oito dias. Depois, à medida que a pessoa se “aclimata”, começa a sentir uma progressiva abreviação: quem se apega à vida, ou melhor, quem gostaria de o fazer, talvez note com horror como os dias voltam a tornar-se leves e começam a deslizar voando; e a última semana – de quatro, por exemplo – é de uma rapidez e fugacidade inquietante. Verdade é que a vitalização do nosso senso de tempo produz efeitos além do interlúdio, fazendo-se valer ainda quando a pessoa já voltou à rotina; os primeiros dias que passamos em casa, depois da variação, se nos afiguram também novos, amplos e juvenis; mas esses são somente uns poucos, já que a gente se reacostuma mais rapidamente à rotina do que à sua suspensão. E o senso de tempo de quem já está fatigado, em virtude da idade, ou nunca o possuiu desenvolvido em alto grau – o que é sinal de pouca força vital –, volta a adormecer muito depressa, e já ao cabo de vinte e quatro horas é como se tal pessoa jamais se tivesse afastado do seu ambiente habitual, e a viagem não passasse do sonho de uma noite.
A imagem do tempo, também ele produz esquecimento, mas fá-lo libertando-nos das nossas obrigações, transpondo-nos para um estado original...
As time goes by...
Fisicamente, habitamos um espaço, mas, sentimentalmente, somos habitados por uma memória. Memória que é a de um espaço e de um tempo, memória no interior da qual vivemos, como uma ilha entre dois mares: um que dizemos passado, outro que dizemos futuro. Podemos navegar no mar do passado próximo graças à memória pessoal que conservou a lembrança das suas rotas, mas para navegar no mar do passado remoto teremos de usar as memórias que o tempo acumulou, as memórias de um espaço continuamente transformado, tão fugidio como o próprio tempo.
A miséria da minha condição não é estorvada por estas palavras conjugadas, com que formo, pouco a pouco, o meu livro casual e meditado. Sobrevivo nulo no fundo de toda a expressão, como um pó indissolúvel no fundo do copo de onde se bebeu só água.(...) Ante o vasto céu estrelado e o enigma de muitas almas, a noite do abismo incógnito e o choro de nada se compreender — ante tudo isto ó que escrevo no caixa auxiliar e o que escrevo neste papel da alma são coisas igualmente restritas à Rua dos Douradores, muito pouco aos grandes espaços milionários do universo.
Tudo isto é sonho e fantasmagoria, e pouco vale que o sonho seja lançamentos como prosa de bom porte. Que serve sonhar com princesas mais que sonhar com a porta da entrada do escritório? Tudo o que sabemos é uma impressão nossa, e tudo o que somos e uma impressão alheia, melodrama de nós, que, sentindo-nos, nos constituímos nossos próprios espectadores activos, nossos deuses por licença da Câmara.
No seu feitio de S (que, se se considerar fechada, é 8, e, deitado, igualmente serpentino, Infinito), a Serpente inclui dois espaços, que rodeia e transcende. (O primeiro espaço é o mundo inferior, o segundo o mundo superior.) Em outra figuração serpentina — a da cobra em círculo, a boca mordendo a cauda —reproduz-se, não o S, de que a letra é sinal, mas o círculo, símbolo da terra, ou do mundo tal qual o temos. No feitio de S a Serpente evade-se das duas Realidades e desaparece dos Mundos e Universos.
As ação desenvolve-se, conforme esclarece o dramaturgo na apresentação do texto, em “qualquer lugarejo serrano e primitivo, em Portugal”. O caráter “primitivo” e indeterminado do espaço diz muito sobre seus propósitos futuros. O pecado de João de Agonia reparte-se em três atos, desmembrados em cenas que nos permitem conhecer os valores vigentes e as personagens. Esse mundo é composto por três famílias – Agonia, Giesta e Lamas. Da primeira, surgem José e Rita, pais de João, Fernando e Teresa, além de seus tios Miguel e Carlos, e Rosa, a avó; já da segunda, os Giestas, surgem Toino e Maria, filhos de Guilhermina; da terceira, origina-se Manuel.
Ya no hay tiempo.
Pero ¿alguna vez hubo tiempo?
La ilusión de la vida por delante
se conjuga con el verbo
de la vida por detrás.
Y todo transcurrir no es más que un punto,
quizá un punto extensible
o el revés de ese punto,
porque el tiempo es puntual.
Un punto que a veces se desliza levemente,
como una gota de asombro de la luz
o un inesperado corpúsculo de sombra,
tan sólo para justificar algo parecido a un nivel
en el barómetro casi fijo
que mide la presión imposible de la vida.
O tal vez simplemente
la presión diagonal de lo imposible.
Todas as sensações são boas, logo que se não tente reduzi-las à acção. Um acto é uma sensação que se deita fora. Age para dentro, colhendo só com as mãos do espírito as flores na margem da vida. Combater a escravidão mental representada pela associação de ideias. Aprender a não associar ideias, a quebrar em pedaços a alma. Saber simultanizar as sensações, dispersar o espírito por si-próprio, espalhado e disperso. Nós temos pela vida social e política uma grande indiferença dinâmica. Por muito que nos interessem essas coisas, interessam-nos apenas para sobre elas construirmos teorias passageiras, hipóteses inexpressas.
Tenho ternura, ternura até às lágrimas, pelos meus livros de outros em que escrituro, pelo tinteiro velho de que me sirvo, pelas costas dobradas do Sérgio, que faz guias de remessa um pouco para além de mim. Tenho amor a isto, talvez porque não tenha mais nada que amar — ou talvez, também, porque nada valha o amor de uma alma, e, se temos por sentimento que o dar, tanto vale dá-lo ao pequeno aspecto do meu tinteiro como a grande indiferença das estrelas.
Uma perda de tempo...
Apesar de ginny, o filme é banal...
"A dream about memory and the degradation of memory. It’s about distance in time and space. Time moves forward, but then backward as memory. The image of the two-faced Roman god Janus, who can look into the past and future, is the core visual language."- Casey
It's nobody's fault No guilty party You just got nothing Nothing left to say ... I just got nothing Nothing left to say It all, all catches up to me It all, all catches up to me All the time...
Nunca pude convencer-me de que podia, ou de que alguém seguramente poderia, dar alívio certo ou profundo, e muito menos cura, aos males humanos. Mas nunca, também, pude tirar deles o pensamento; a mais pequena angústia humana - mais, a mais leve imaginação dela - sempre me angustiou, me transtornou, me tirou do poder de me concentrar e de me egoizar. O convencimento da futilidade de toda a terapêutica para a alma deveria, por certo, erguer-me a um píncaro de indiferença, entre o qual e as agitações da terra velassem tudo as nuvens daquele mesmo convencimento. O pensamento, porém, poderoso como é, nada pode contra a rebeldia da emoção. Não podemos não sentir, como podemos não andar. Assim assisto, e assisti sempre, desde que me lembro de sentir com as emoções mais nobres, à dor, à injustiça e à miséria que há no mundo do mesmo modo que assistiria um paralítico ao afogamento de um homem que ninguém ainda que válido, poderia salvar. A dor alheia tornou-se em mim mais do que uma só dor - a de a ver, a de a ver irreparável, e a de saber que o conhecê-la irreparável me empobrece até da nobreza inútil de querer ter os gestos de a reparar. A minha falta de impulso foi sempre, afinal, a fonte da origem destes males todos - o não saber querer antes de pensar, o não saber entregar-me, o não saber decidir do único modo como se decide - com a decisão, que não com o conhecimento -, burro de Buridan morrendo na bissectriz matemática da água da emoção e da palha do esforço, podendo, se não pensasse, morrer sim, porém não de fome nem de sede...
The time has gone, the song is over Thought I'd something more to say...
Tired of lying in the sunshine
Staying home to watch the rain
You are young and life is long
And there is time to kill today
And then one day you find
Ten years have got behind you
No one told you when to run
You missed the starting gun
And you run and you run to catch up with the sun, but it's sinking
And racing around to come up behind you again
The sun is the same in a relative way, but you're older
Shorter of breath and one day closer to death
Every year is getting shorter...
Gripsholm: Tempo de Amar.
"Bem-vindo à Europa na década de 1930, no início do nacional-socialismo na Alemanha...
Gripsholm: Tempo de Amar leva-nos a um mundo decadente de prazer e desejo: Kurt é convidado a passar o verão num palácio sueco de Gripsholm com a sua namorada, Lydia, e os seus amigos. Esta produção, baseada em factos reais sobre a vida do jornalista político e escritor Tucholsky, leva os espectadores para um mundo além dos transtornos sociais e políticos que ocorreram na Europa durante a década de 1930."
espaço-tempo
Dois dias de viagem separam um homem e especialmente um jovem que ainda não criou raízes firmes na vida do seu mundo quotidiano, de tudo quanto ele costuma chamar seus deveres, interesses, cuidados e projetos; separam-no muito mais do que esse jovem imaginava, enquanto um fiacre o levava à estação. O espaço que, girando e fugindo, se ergue de permeio entre ele e o seu lugar de origem, revela forças que geralmente se julgam privilégio do tempo; produz de hora em hora novas metamorfoses íntimas, muito parecidas com aquelas que o tempo origina, mas em certo sentido mais intensas ainda. Tal qual o tempo, o espaço gera o esquecimento; porém fá-lo, desligando o indivíduo das suas relações e pondo-o num estado livre, primitivo; chega até mesmo a transformar, num só golpe, um pedante ou um burguesote numa espécie de vagabundo. Dizem que o tempo é como o rio Letes; mas também o ar de paragens longínquas representa uma poção semelhante, e o seu efeito, conquanto menos radical, não deixa de ser mais rápido.
Crê-se em geral que a novidade e o caráter interessante do conteúdo “fazem passar” o tempo, quer dizer, abreviam-no, ao passo que a monotonia e a vacuidade lhe estorvam e retardam o fluxo. Isto não é verdade, senão com certas restrições. Pode ser que a vacuidade e a monotonia alarguem e tornem “tediosos” o momento e a hora; porém, as grandes quantidades de tempo são por elas abreviadas e aceleradas, a ponto de se tornarem um quase nada. Um conteúdo rico e interessante é, por outro lado, capaz de abreviar a hora e até mesmo o dia; mas, considerado sob o ponto de vista do conjunto, confere amplitude, peso e solidez ao curso do tem¬po, de maneira que os anos ricos em acontecimentos passam muito mais devagar do que aqueles outros, pobres, vazios, leves, que são varridos pelo vento e se vão voando. O que se chama tédio é, portanto, na realidade, antes uma brevidade mórbida do tempo, provocada pela monotonia: em casos de igualdade contínua, os grandes lapsos de tempo chegam a encolher-se a tal ponto, que causam ao coração um susto mortal; quando um dia é como todos, todos são como um só; passada numa uniformidade perfeita, a mais longa vida seria sentida como brevíssima e decorreria num abrir e fechar de olhos. O hábito representa a modorra, ou ao menos o enfraquecimento, do senso de tempo, e o facto de os anos de infância serem vividos mais vagarosamente, ao passo que a vida posterior se desenrola e foge cada vez mais depressa – esse facto também se baseia no hábito. Sabemos perfeitamente que a intercalação de mudanças de hábitos, ou de hábitos novos, constitui o único meio para manter a nossa vida, para refrescar a nossa sensação de tempo, para obter um rejuvenescimento, um reforço, um retardamento da nossa experiência do tempo, e com isso, a renovação da nossa sensação de vida em geral. Tal é a finalidade da mudança de lugar e de clima, da viagem de recreio, e nisso reside o que há de salutar na variação e no episódico. Os primeiros dias num ambiente novo têm um curso juvenil, quer dizer, vigoroso e amplo. Isto aplica -se a uns seis ou oito dias. Depois, à medida que a pessoa se “aclimata”, começa a sentir uma progressiva abreviação: quem se apega à vida, ou melhor, quem gostaria de o fazer, talvez note com horror como os dias voltam a tornar-se leves e começam a deslizar voando; e a última semana – de quatro, por exemplo – é de uma rapidez e fugacidade inquietante. Verdade é que a vitalização do nosso senso de tempo produz efeitos além do interlúdio, fazendo-se valer ainda quando a pessoa já voltou à rotina; os primeiros dias que passamos em casa, depois da variação, se nos afiguram também novos, amplos e juvenis; mas esses são somente uns poucos, já que a gente se reacostuma mais rapidamente à rotina do que à sua suspensão. E o senso de tempo de quem já está fatigado, em virtude da idade, ou nunca o possuiu desenvolvido em alto grau – o que é sinal de pouca força vital –, volta a adormecer muito depressa, e já ao cabo de vinte e quatro horas é como se tal pessoa jamais se tivesse afastado do seu ambiente habitual, e a viagem não passasse do sonho de uma noite.
A imagem do tempo, também ele produz esquecimento, mas fá-lo libertando-nos das nossas obrigações, transpondo-nos para um estado original...
As time goes by...
Fisicamente, habitamos um espaço, mas, sentimentalmente, somos habitados por uma memória. Memória que é a de um espaço e de um tempo, memória no interior da qual vivemos, como uma ilha entre dois mares: um que dizemos passado, outro que dizemos futuro. Podemos navegar no mar do passado próximo graças à memória pessoal que conservou a lembrança das suas rotas, mas para navegar no mar do passado remoto teremos de usar as memórias que o tempo acumulou, as memórias de um espaço continuamente transformado, tão fugidio como o próprio tempo.
A miséria da minha condição não é estorvada por estas palavras conjugadas, com que formo, pouco a pouco, o meu livro casual e meditado. Sobrevivo nulo no fundo de toda a expressão, como um pó indissolúvel no fundo do copo de onde se bebeu só água.(...) Ante o vasto céu estrelado e o enigma de muitas almas, a noite do abismo incógnito e o choro de nada se compreender — ante tudo isto ó que escrevo no caixa auxiliar e o que escrevo neste papel da alma são coisas igualmente restritas à Rua dos Douradores, muito pouco aos grandes espaços milionários do universo.
Tudo isto é sonho e fantasmagoria, e pouco vale que o sonho seja lançamentos como prosa de bom porte. Que serve sonhar com princesas mais que sonhar com a porta da entrada do escritório? Tudo o que sabemos é uma impressão nossa, e tudo o que somos e uma impressão alheia, melodrama de nós, que, sentindo-nos, nos constituímos nossos próprios espectadores activos, nossos deuses por licença da Câmara.
No seu feitio de S (que, se se considerar fechada, é 8, e, deitado, igualmente serpentino, Infinito), a Serpente inclui dois espaços, que rodeia e transcende. (O primeiro espaço é o mundo inferior, o segundo o mundo superior.) Em outra figuração serpentina — a da cobra em círculo, a boca mordendo a cauda —reproduz-se, não o S, de que a letra é sinal, mas o círculo, símbolo da terra, ou do mundo tal qual o temos. No feitio de S a Serpente evade-se das duas Realidades e desaparece dos Mundos e Universos.
As ação desenvolve-se, conforme esclarece o dramaturgo na apresentação do texto, em “qualquer lugarejo serrano e primitivo, em Portugal”. O caráter “primitivo” e indeterminado do espaço diz muito sobre seus propósitos futuros. O pecado de João de Agonia reparte-se em três atos, desmembrados em cenas que nos permitem conhecer os valores vigentes e as personagens. Esse mundo é composto por três famílias – Agonia, Giesta e Lamas. Da primeira, surgem José e Rita, pais de João, Fernando e Teresa, além de seus tios Miguel e Carlos, e Rosa, a avó; já da segunda, os Giestas, surgem Toino e Maria, filhos de Guilhermina; da terceira, origina-se Manuel.
sábado, 13 de maio de 2017
Sombras e Vazios...
When you are old and grey and full of sleep,
And nodding by the fire, take down this book,
And slowly read, and dream of the soft look
Your eyes had once, and of their shadows deep;
How many loved your moments of glad grace,
And loved your beauty with love false or true,
But one man loved the pilgrim soul in you,
And loved the sorrows of your changing face;
And bending down beside the glowing bars,
Murmur, a little sadly, how Love fled
And paced upon the mountains overhead
And hid his face amid a crowd of stars.
we’re half-awake in a fake empire ... we’re half-awake in a fake empire
La sombra de los días - La muerte de Antonio Castillo, durante la Guerra Civil española, es el detonante para que quienes le conocieron nos ofrezcan su personal visión del joven. Son cuatro versiones: la del camarada con el que compartió los avatares del frente, la del amigo de la infancia que ha perdido todos sus ideales, la del compañero de juventud que rastrea los pasos de Antonio en el escenario de Santander y, finalmente, el nostálgico recuerdo de una mujer madura que encarnó para el protagonista el amor adolescente.
Alta madrugada.Despertar subitáneo en una habitación desconocida. Frío interior. Soledada profunda; ni siquiera compan~ia de objetos, pues todos son extraños como irreales. Sensación espantosa, indescriptible. Y sin más , de pronto, vivencia de la muerte, preñez de muerte in el ánimo.No un mero presagio, sino la experiencia casi del morir, su infiltración en el alma de la carne, en la fibra de los músculos, hasta el mismo tuétano de los huesos.
Sudor y miedo. No de la muerte, sino de haber llegado a sentirla en nuestro seno, de haber llegado ya tan adelante de la vida. La vista , que palpaba largamente el extraño quarto, se vuelve hacia dentro, hacia lo recién nascido.
Y o conozco perfectamente que ceder a una mujer en la condición de hombre, es, no solo perderse, sino perderla...Lo sé todo, pero ya no tengo escape.(...)Meditando bien llego a creer, sin embargo, que ela no existe para mí como personalidad. Le he aplicado el mismo proceso de analítica disgregación que a mi propria alma...
Siempre hay uno que besa y otro que pone la cara. Suele pensarse que, en el matrimonio, aquél que es el más desgraciado. Mas quanto peor van las cosas para el que es amado.
"Todo estuvo bien", la tranquiliza el." Si bubiéramos razonado e concretado las cosas, como los mercadores en los contratos, "qué triste resultado!" El tenía su amor y eso bastaba y le siguió bastando hasta el final de su vida.
Él podia parecer tímido, pero sus manos expresaban otra cosa: viril delicadeza. Largas, algo huesudas, sin huella de cuidados. Sus movimientos eran perfectos, ágiles y musicales; como hermanas en su complicado ballet. Le pregunté si tocaba el piano. Me dijo que no.
Recordando su viva sensibilidad hoy me pregunto si hubiera llegado a ser escritor. No lo creo.Su obra siempre hubiera conservado tono de diario, de confidencia. Nunca hubiese tenido vida propria porque a él le faltaba el instinto de la técnica. Y, sin embargo, vivía con tanta hondura, con tal entrega!
Para qué casarse y crearse afectos que luego acabarán por disolverse? ... No vale más pararse y esperar recordando? Recordar, sí; no dejar que se nos pierda ninguno de nuestros recuerdos, porque nuestra vida no es más que la suma de todos ellos. Quero evocarlo todo y guardarlo escrito; no debe desvanecerse. No puedo todavía empezar a llorar...
Era su mirada que me envolvía. Hoy lo sé como si recordase haberlo sabido entonces.
Aquelos días no serán páginas, sino perfume destilado de tantas horas. Dichosas mañanas...Dichosas tardes...Dichosa noches bajo la luna...Los momentos felices se repetían , iguales y diferentes como las ollas. Llegó su confianza y si sosiego hasta el punto de decirme galanterías: una vez me dijo que el pantalón largo me sentaba muy bien.
Como no lo he leído antes en los versos de Yeats copiados para mí por Tony?
Cuantos amaron tus momentos jubilosos
y amaron tu belleza con real o falso amor;
pero un hombre amó en ti tu alma peregrina
y amó las penas en tu faz cambiante.
No sabían si aquello era llorar, o morirse o vivir. No sabían nada...
Fin
José Luis Sampedro, el hombre erecto, tiene 83 años, ha estado a un tris de morir, le interesa la androginia, el travestismo, defiende la eutanasia, ha trabajado como economista para el Banco Exterior de España y escrito libros especializados además de novelas. Fue senador, es miembro de la Real Academia y hay mujeres de veintitantos que mantendrían con él un amor carnal.
Creo en el Hombre, su avanzado Hijo Concebido en ardiente evolución, progresando a pesar de los Pilatos e inventores de dogmas represores para oprimir la Vida y sepultarl
( Morreu em 2013, com 96 anos)
Estou vazio como um poço seco
Não tenho verdadeiramente realidade nenhuma
Tampa no esforço imaginativo...
Ficávamos com a minha colecção de brincar: uma família de faz de conta. Era o nosso retrato, mas só o soube muito mais tarde.
Eu ficava a brincar , a minha mãe fumava e, sempre que o meu pai estava, a casa vestia-se com outro cheiro , outra pressão.
A minha mãe era imaculada e de uma beleza insuperável...Por isso também, quando chegou a minha vez, ignorou-me. Ninguém podia ser mais bonito do que ela,mais desejável. Tal e qual como a Branca de Neve.
E há coisas que eu sei e que nunca contei a ninguém. O que me foi roubado. O que isso significou para o resto da minha vida.
" Não posso ter outro filho. Eu morro se tenho outro filho. Não posso,não posso." O meu irmão, ou a minha irmã, estava dentro da barriga da minha mãe e ela não o queria, como não me queria...O tempo a lembrar-me que houve um início para a maldade.
Eu, uma menina -desastre, com o segredo de minha mãe - podia ser um rapaz, aquele desmancho, e, depois, um rapaz seria sempre diferente, uma alegria, até para ela, a minha mãe dos segredos, a que me pendurou pela janela, que de tão bela não poderia seguir sem perdão... Tudo isto penso sem nunca dizer a ninguém. Tão pouco descobri a escrita como salvação..Afogo-me ,desde muito cedo, nos livros dos outros e ainda nos poemas mais previsíveis, pouco importa. Eu sirvo para pouco.
Chego à página 30 e o vazio instala-se, vou folhear até ao fim e só registo o parágrafo final: Hoje é para ela que escrevo,sabendo que nunca conhecerá a totalidade de mim, pode talvez intuir quem sou, nada mais, nunca deixei de lhe mentir por completo. Chegou um tempo em que mentir era também uma forma de a proteger, ciente de ser mais forte, de gostar daquela outra mulher que, embora treinada, não ficaria imune ao meu sofrimento. É urgente terminar, a escrita já não serve. O que era preciso ser revisto, já foi. Reviver os momentos piores só facilita a escolha. Escrever serviu-me para arrumar toda a minha incapacidade de construir seja o que for. O mesmo vazio de sempre.
A aristocracia tem por norma a arte; a classe média tem por norma a vida social; o povo tem por norma a religião. Pela palavra religião entende-se a crença numa coisa absolutamente indemonstrável - e em geral impossível - que se crê ser a essência e o fim principal da vida. São religiões não só as religiões assim chamadas, mas também as doutrinas radicais todas, e as crenças sinceras na igualdade humana, na justiça, na fraternidade, e em outros mitos igualmente vazios de realidade e de realização. Para que sejam religiões é preciso, porém, acreditar que são realizáveis. Desde que um homem use desses mitos para ganhar a vida, ou para intrujar o povo deixa de ser da plebe, e passa a ser da classe superior. Faz muito bem.
Cerca-me um vazio absoluto de fraternidade e de afeição. Mesmo os que me são afeiçoados não me são afeiçoados; estou cercado de amigos que não são meus amigos e de conhecidos que não me conhecem.
NOSSA SENHORA DO SILÊNCIO: Tu não és mulher. Nem mesmo dentro de mim evocas qualquer coisa que eu possa sentir feminina. E quando falo de ti que as palavras te chamam fêmea, e as expressões te contornam de mulher. Porque tenho de te falar com ternura e amoroso sonho, as palavras encontram voz para isso apenas em te tratar como feminina.
Mas tu, na tua vaga essência, não és nada. Não tens realidade, nem mesmo uma realidade só tua. Propriamente, não te vejo, nem mesmo te sinto. És como que um sentimento que fosse o seu próprio objecto e pertencesse todo ao íntimo de si próprio. És sempre a paisagem que eu estive quase para (poder) ver, a orla da veste que por pouco eu não pude ver, perdido num eterno Ágora para além da curva do caminho. O teu perfil é não seres nada, e o contorno do teu corpo irreal desata em pérolas separadas o colar da ideia de contorno. Já passaste, e já foste e já te amei — o sentir-te presente é sentir isto. Ocupas o intervalo dos meus pensamentos e os interstícios das minhas sensações. Por isso eu não te penso nem te sinto, mas os meus pensamentos são ogivais de te sentir, e os meus sentimentos góticos de evocar-te.Lua de memórias perdidas sobre a negra paisagem nítida de vazio, da minha imperfeição compreendendo-se. O meu ser sente-te vazante como se fosse um cinto teu que te sentisse. Debruço-me sobre o teu rosto branco nas águas nocturnas do meu desassossego, no meu saber que és Lua no meu céu para que o causes, ou estranha lua submarina para que, não sei como, o finjas.
Quem pudesse criar o Novo Olhar com que te visse, os Novos Pensamentos e Sentimentos que houvessem de te poder pensar e sentir!
Ao querer tocar no teu manto as minhas expressões cansam o esforço estendido dos gestos de suas mãos, e um cansaço rígido e doloroso gela-se nas minhas palavras. Por isso, curva um voo de ave que parece que se aproxima e nunca chega, em torno ao que eu quereria dizer de ti, mas a matéria das minhas frases não sabe imitar a substância ou do som dos teus passos, ou do rasto dos teus olhares, ou da cor triste e vazia da curva dos gestos que não fizeste nunca.
Carta a um herói estúpido:
Li, sem entusiasmo e sem pasmo, o relato das tristes palavras que Vossa Santidade pronunciou... É tarde, bem sei, para comentar as suas afirmações. Num país onde os fundadores das instituições são desterrados por aqueles que se apossaram da mangedoura.
Nestas circunstâncias de entusiasmo exterior fez Vossa Santidade a sua entrada triunfal em Lisboa. Sabe o que vem encontrar? Sim, sabe entre que gente se encontra?
Relembro, com tristeza irónica, uma manifestação, feita não sei com que sinceridade (pois me pesa sempre admitir sinceridade nas coisas colectivas, visto que é o indivíduo, a sós consigo, o único ser que sente). Era um grupo compacto e solto de estúpidos animados, que passou gritando coisas diversas diante do meu indiferentismo de alheio. Tive subitamente náusea. Nem sequer estavam suficientemente sujos. Os que verdadeiramente sofrem não fazem plebe, não formam conjunto. O que sofre sofre só. Que mau conjunto! Que falta de humanidade e de dor! Eram reais e portanto incríveis. Ninguém faria com eles um quadro de romance, um cenário de descrição. Decorriam como lixo num rio, no rio da vida. Tive sono de vê-los, nauseado e supremo...
Então crescia em mim uma espécie de excitação maníaca durante o jogo... A alegria de jogar convertera-se em ânsia de jogar, a ânsia de jogar convertera-se em compulsão de jogar, uma mania, uma raiva frenética, que invadia não apenas as minhas horas de vigília, mas também lentamente o meu sono. Só conseguia pensar no xadrez, nos movimentos do jogo de xadrez, nos problemas do xadrez...
Uma boa forma de preencher o vazio ...
quinta-feira, 11 de maio de 2017
Embustes, simulações, fingimentos e ficções...
So, tell me how long Before the last one? And tell me how long Before the right one?
Se é para fingir, que se faça com irreverência e estilo.Não há paciência para fingimentos institucionalizados e emoções patéticas, perante a "canalização" da ignorância ou o " ministério"de Fátima.
"Fia-te na Virgem e não corras, e verás o trambolhão que levas."
A sociedade é um sistema de egoísmos maleáveis, de concorrências intermitentes. Cada homem é, ao mesmo tempo, um ente individual e um ente social. Como indivíduo, distingue-se de todos os outros homens; e, porque se distingue, opõe-se-lhes. Como sociável, parece-se com todos os outros homens; e, porque se parece, agrega-se-lhes. A vida social do homem divide-se, pois, em duas partes: uma parte individual, em que é concorrente dos outros, e tem que estar na defensiva e na ofensiva perante eles; e uma parte social, em que é semelhante dos outros, e tem tão-somente que ser-lhe útil e agradável. Para estar na defensiva ou na ofensiva, tem ele que ver claramente o que os outros realmente são o que realmente fazem, e não o que deveriam ser ou o que seria bom que fizessem. Para lhes ser útil ou agradável, tem que consultar simplesmente a sua mera natureza de homens. A exacerbação, em qualquer homem, de um ou outro destes elementos leva à ruína integral desse homem, e portanto à própria frustração do intuito do elemento predominante, que, como é parte do homem, cai com a queda dele. Um indivíduo que conduza a sua vida em linhas de uma moral altíssima e pura acabará por ser intrujado por toda a gente — até pelos indivíduos que, sendo também morais,o são com menos altura e pureza. E o despeito, a amargura, a desilusão, que corroem a natureza moral, serão os resultados da sua experiência. Mas também um indivíduo, que conduza a sua vida em linhas de um embuste constante, acabará, ou na cadeia, onde há pouco que intrujar, ou por se tomar suspeito a todos e por isso já não poder intrujar ninguém.
Contra o que é hábito, não sei se concordo com fernando pessoa. De qualquer modo, enquanto o embuste fatimista estiver ao rubro, a única coisa possível é tornar-me avestruz, antes que fique com instintos de taxi driver...
Continua a ser um documento importante, este livro, publicado em 1971.
É fácil avaliar a profunda deformação mental que a intensa catequese, a que foi submetida, devia ter produzido no cérebro débil duma criança de seis anos, que desconhece as mais elementares noções das realidades – criança tão ignorante e tão inconsciente que, quatro anos depois, a acreditarmos no que se lê em “Jacinta”, não compreende o que sejam meses e anos e não sabe distinguir uns dos outros os dias das semanas. A mãe, que lia alguma coisa, à noite entretinha os filhos falando-lhes das aparições de Lourdes e de La Salete e lendo-lhes fabulosas histórias nas páginas do “Velho Testamento” e de “A Missão Abreviada”. Para Lúcia, por esta razão, o trato directo entre divindade e os homens era facto corrente,uma verdade absoluta. Aproveitando esta inocência de Lúcia, alguém teria, assim, proporcionado a sua “reclusão” num convento, para que toda a suposta revelação da Virgem aos Pastorinhos fosse sendo rebuscadamente elaborada por mentes mais astutas: Se a vidente é um transmissor e propagador de mensagens divinas, era racional e lógico que a deixassem permanecer em contacto com toda a gente, como testemunho vivo dos desejos de Deus. Usando da maior prudência, as autoridades eclesiásticas obstam a que tal aconteça. Quando realizadas fora dos conventos, as aparições, na maioria dos casos, têm por únicas testemunhas crianças ignorantes, inconscientes e crendeiras, a quem é facílimo mistificar. Uma vez que a aparição é declarada digna de crédito, a vidente é rigorosamente sequestrada do mundo e enclausurada num convento. Onde num mágico e poderoso cadinho será transformada em “coisa morta que os outros conduzirão”. Os que aprovam o milagre farão da vidente uma criatura totalmente passiva, que deixará de pensar por si.
Da nova história, no decurso dos vinte anos que se seguiram a 1917, nunca ninguém soube nada de nada: nem os pais dos videntes, nem os irmãos, nem os vizinhos. E Lúcia, anteriormente a 1938, também não conhecia dela uma palavra.
Ora se Lúcia é possuidora duma instrução intelectual reduzidíssima, não podem ser da sua autoria as revelações que lhe são atribuídas, visto que muitos dos trechos, que as constituem, chegam a alcançar certo brilho literário. E como os autores fatimidas sabem que o texto das revelações lhe não pertencem, cada um lhe dá a forma que mais lhe agrada, como é fácil verificar. Um sinal desta manobra dos autores fatimidas constatar-se-ia na tentativa de justificação, colocada no punho de Lúcia, da memória que ainda guardaria dos factos, não obstante o tempo decorrido depois dos mesmos: Os redactores dos discursos empenham-se em fazer crer que Lúcia possui uma memória prodigiosa, chegando a atribuir a Lúcia esta ingénua e modesta explicação:
- “Como é, não sei. O nosso bom Deus, que reparte os dons que lhe apraz, repartiu comigo este bocadinho de memória e por isso só ele sabe como é”.
Ora a memória prodigiosa de Lúcia é made in Fátima e saída da mesma retorta de que surgiu a nova história.
As nossas perpétuas mentiras, as nossas hipocrisias, toda a estrutura do fingimento, própria de uma raça que não conhece a nudez, que é uma raça vestida.
- Mas a mentalidade artística deles era uma mentalidade de pederastas.
- E a nossa? - de onanistas.
Maybe I listen more than you think I can tell that somebody sold you We said we've never let anyone in We said we'd only die of lonely secrets The system only dreams in total darkness Why are you hiding from me?
Dá um trabalho infinito silenciar aquilo que é certo ou contar embustes, mantê-los é tarefa titânica e mais ainda recordar quais são.
Há aqueles que se deleitam com o engano e a astúcia e a simulação, e têm uma paciência enorme para tecer as suas redes. São capazes de viver o longo presente com um olho posto no futuro impreciso que não se sabe quando vai chegar, ou quando eles vão decidir que se cumpra e por fim se torne presente e, portanto, passado ao fim de muito pouco tempo. Às vezes prolongam ou adiam o momento da vingança, se é vingança o que procuram, ou da concretização, se o seu empenho é conseguir um objectivo, ou do absoluto amadurecimento do seu plano, se é um plano aquilo que arquitectam; e às vezes esperam tanto que nada chega a realizar-se e tudo se lhes apodrece na imaginação. Há aqueles que actuam continuamente no segredo e na ocultação, e também têm paciência para nunca desmontarem a rede. Estranhamente, não se cansam disso nem dão pela falta daquilo que é diáfano , simples e límpido, das cartas sobre a mesa, do olhar de frente e de poderem dizer:" Quero isto e é a isto que vou. Já não quero confundir-te nem enganar-te mais. Menti-te e fingi e há muito que o faço, quase desde que te conheci.Foi necessário ou vi-me obrigado, obedecia a ordens ou disso dependeu a minha felicidade, ou foi nisso que acreditei.Queria-te demasiado ou eras-me completamente indiferente, enganei-te para meu pesar e contra a minha consciência ou não me custou mesmo nada, para mim eras tudo ou não eras nada, tanto faz, agora tanto faz. Sinto-me mal e estou exausto. Dá um trabalho infinito silenciar aquilo que é certo ou contar embustes, mantê-los é tarefa titânica e mais ainda recordar quais são. O medo de me contradizer sem disso dar conta, de ser apanhado numa contradição, de me desdizer sem querer, obriga-me a nunca baixar a guarda e esgota-me.
São demasiadas as vidas configuradas sobre o engano ou o erro, a maior parte com certeza desde que o mundo existe, porque iria eu livrar-me disso, porque não a minha também? De vez em quando, este pensamento serve-me de consolo, para me convencer de que não sou o único mas antes, pelo contrário, mais um da lista sem fim, dos que tentaram cingir-se ao prometido...
Assim começa o mal e o pior fica para depois.
And I'm tired, and I'm tired Is that the truth, he says The pain is easy Too many words, too many words
Desde que tenho consciência, apercebi-me de uma tendência inata em mim para a mistificação, a mentira artística. Tenho sido ator sempre, e a valer. Sempre que amei, fingi que amei, e para mim mesmo o finjo...
O poeta é um fingidor. Finge tão completamente que chega a fingir que é dor a dor que deveras sente...
Estou num dia em que me pesa, como uma entrada no cárcere, a monotonia de tudo. A monotonia de tudo não é, porém, senão a monotonia de mim. Cada rosto, ainda que seja o de quem vimos ontem, é outro hoje, pois que hoje não é ontem. Cada dia é o dia que é, e nunca houve outro igual no mundo. Só em nossa alma está a identidade - a identidade sentida, embora falsa, consigo mesma - pela qual tudo se assemelha e se simplifica. O mundo é coisas destacadas e arestas diferentes; mas, se somos míopes, é uma névoa insuficiente e contínua. O meu desejo é fugir. Fugir ao que conheço, fugir ao que é meu, fugir ao que amo. Desejo partir - não para as índias impossíveis, ou para as grandes ilhas ao Sul de tudo, mas para o lugar qualquer - aldeia ou ermo - que tenha em si o não ser este lugar. Quero não ver mais estes rostos, estes hábitos e estes dias. Quero repousar, alheio, do meu fingimento orgânico. Quero sentir o sono chegar como vida, e não como repouso. Uma cabana à beira-mar, uma caverna, até, no socalco rugoso de uma serra, me pode dar isto. Infelizmente, só a minha vontade mo não pode dar.
Estás só. Ninguém o sabe. Cala e finge.
Mas finge sem fingimento.
Nada esperes que em ti já não exista,
Cada um consigo é triste.
Tens sol se há sol, ramos se ramos buscas,
Sorte se a sorte é dada.
Na noite de sete de Março de 1914, Fernando Pessoa, poeta e fingidor, sonhou que acordava. Tomou o café no seu pequeno quarto alugado, fez a barba e vestiu-se com esmero. Enfiou a gabardina, porque lá fora chovia. Quando saiu faltavam vinte minutos para as oito, e às oito em ponto estava na estação do Rossio, na plataforma do comboio com destino a Santarém. O comboio partiu pontualmente às oito e cinco. Fernando Pessoa tomou lugar num compartimento onde estava sentada uma senhora aparentando cinquenta anos, que lia. Era a sua mãe e não era a sua mãe, e estava imersa na leitura. Fernando Pessoa pôs-se também a ler. Naquele dia tinha de ler duas cartas que lhe tinham chegado da África do Sul e lhe falavam de uma infância longínqua.
Fui como uma erva e não me arrancaram, disse a certo ponto a senhora que aparentava cinquenta anos. A frase agradou a Fernando Pessoa, que a anotou num caderninho. Entretanto, diante deles, passava a paisagem plana do Ribatejo, com arrozais e campinas.Quando chegaram a Santarém, Fernando Pessoa apanhou a tipóia. Sabe onde fica uma casa isolada caiada de branco?, perguntou ao cocheiro. O cocheiro era um homenzinho anafado, com o nariz vermelho do álcool. Claro, disse, é a casa do senhor Caeiro, conheço-a bem. E fustigou o cavalo. O cavalo começou a trotar na estrada principal ladeada de palmeiras. Nos campos viam-se palhotas com um ou outro preto à porta.
Mas onde estamos nós?, perguntou Pessoa ao cocheiro, para onde me leva?
Estamos na África do Sul, respondeu o cocheiro, e estou a levá-lo a casa do senhor Caeiro.
Pessoa tranquilizou-se e apoiou-se às costas do assento. Ah, estava então na África do Sul, era mesmo isso que queria. Cruzou as pernas com satisfação e viu os seus tornozelos nus, dentro de umas calças à marinheiro. Compreendeu que era um rapazinho, o que muito o alegrou. Era bom ser um rapazinho que viajava para a África do Sul. Pegou num maço de cigarros e acendeu um com volúpia. Ofereceu um ao cocheiro, que aceitou avidamente.
Caía o crepúsculo quando avistaram uma casa branca que ficava numa colina ponteada de ciprestes. Era uma típica casa ribatejana, comprida e baixa, com as telhas vermelhas com beirais. A tipóia entrou na alameda de ciprestes, o cascalho rangeu debaixo das rodas, um cão ladrou no campo. À porta da casa estava uma velhota com óculos e uma touca branca. Pessoa percebeu subitamente que se tratava da tia-avó de Alberto Caeiro, e erguendo-se em bicos de pés, beijou-a nas faces.
Não me canse muito o meu Alberto, disse a velhota, tem uma saúde tão fraca.
Afastou-se para o lado e Pessoa entrou na casa. Era uma sala ampla, mobilada com simplicidade. Havia um fogão de sala, uma pequena estante, um aparador cheio de pratos, um sofá e duas poltronas. Alberto Caeiro estava sentado numa poltrona e tinha a cabeça inclinada para trás. Era o Headmaster Nicholas, o seu professor da High School.
Não sabia que Caeiro fosse o senhor, disse Fernando Pessoa, e fez um ligeiro cumprimento com a cabeça. Alberto Caeiro fez-lhe um gesto fatigado para entrar. Entre, caro Pessoa, convoquei-o aqui porque queria que soubesse a verdade.
Entretanto a tia-avó chegou com uma bandeja com chá e bolinhos. Caeiro e Pessoa serviram-se e pegaram nas chávenas.
Pessoa lembrou-se de não espetar o dedo mindinho, porque não era elegante. Ajeitou a gola do seu fatinho à marinheiro e acendeu um cigarro. O senhor é o meu mestre, disse.
Caeiro suspirou, e depois sorriu. É uma longa história, disse, mas é inútil contar-lha de fio a pavio, você é inteligente e compreenderá mesmo se eu saltar algumas passagens. Saiba apenas isto, que eu sou você.
Vou afastar-me de toda a gente até ao ponto de perder a consciência. Fazer de todos um inimigo, não falar com ninguém.
Os males da inteligência, infelizmente, doem menos que os do sentimento, e os do sentimento, infelizmente, menos que os do corpo. Digo «infelizmente» porque a dignidade humana exigiria o avesso. Não há sensação angustiada do mistério que possa doer como o amor, o ciúme, a saudade, que possa sufocar como o medo físico intenso, que possa transformar como a cólera ou a ambição. Mas também nenhuma dor das que esfacelam a alma consegue ser tão realmente dor como a dor de dentes, ou a das cólicas, ou (suponho) a dor de parto.
O isolamento talhou-me à sua imagem e semelhança. Ao passo que no homem normal o contacto com outrem é um estímulo para a expressão e para o dito, em mim esse contacto é um contra-estímulo, se é que esta palavra composta é viável perante a linguagem. Sou capaz, a sós comigo, de idear quantos ditos de espírito, respostas rápidas ao que ninguém disse, fulgurações de uma sociabilidade inteligente com pessoa nenhuma; mas tudo isso se me some se estou perante um outrem físico, perco a inteligência, deixo de poder dizer, e, no fim de uns quartos de hora, sinto apenas sono.(...) Pesa-me, aliás, toda a ideia de ser forçado a um contacto com outrem. Um simples convite para jantar com um amigo me produz uma angústia difícil de definir. A ideia de uma obrigação social qualquer — ir a um enterro, tratar junto de alguém de uma coisa do escritório, ir esperar à estação uma pessoa qualquer, conhecida ou desconhecida —, só essa ideia me estorva os pensamentos de um dia, e às vezes é desde a mesma véspera que me preocupo, e durmo mal, e o caso real, quando se dá, é absolutamente insignificante, não justifica nada; e o caso repete-se e eu não aprendo nunca a aprender.
Voltei sempre com vontade de jantar. Mas nunca jantei o jantar que soa atrás de persianas Das casas felizes dos arredores por onde se volta ao eléctrico, Das casas conjugais da normalidade da vida! Pago o bilhete através dos interstícios, E o condutor passa por mim como se eu fosse a Crítica da Razão Pura..
Só tenho uma certeza : não preciso, nunca precisei, que gostem de mim. Preciso, todavia, que finjam que gostam de mim. O que lhe custa fingi-lo? Durante um sonho, proferi esta afirmação e acordei a pensar nela.
O privilégio de se ser uma vítima do nosso sentimento de superioridade, é difícil de suportar. Assusta muita gente, parece uma heresia em tempos como os nossos.
Sinto-me muito insegura com o brilho da luz na água do mar.Não gosto de insegurança. Não gosto do efémero…
Há palavras que são insubstituíveis. Elas, de resto, não exprimem nunca o conflito, mas o seu fantasma; e o fantasma duma realidade está subordinado à escolha estrita das palavras.
Teu carinho, que fingido,
Dá-me o prazer de saber
Que inda não tens esquecido
O que o fingir tem de ser.
É esta a mais grandiosa história dos homens, a de tudo o que estremece, sonha, espera e tenta, sob a carapaça da sua consciência, sob a pele, sob os nervos, sob os dias felizes e monótonos, os desejos concretos, a banalidade que escorre das suas vidas, os seus crimes e as suas redenções, as suas vítimas e os seus algozes, a concordância dos seus sentidos com a sua moral. Tudo o que vivemos nos faz inimigos, estranhos, incapazes de fraternidade. Mas o que fica irrealizado, sombrio, vencido, dentro da alma mais mesquinha e apagada, é o bastante para irmanar esta semente humana cujos triunfos mais maravilhosos jamais se igualam com o que, em nós mesmos, ficará para sempre renúncia, desespero e vaga vibração. O mais veemente dos vencedores e o mendigo que se apoia num raio de sol para viver um dia mais, equivalem-se, não como valores de aptidões ou de razão, não talvez como sentido metafísico ou direito abstracto, mas pelo que em si é a atormentada continuidade do homem, o que, sem impulso, fica sob o coração, quase esperança sem nome.
Eis Quina, exemplo de energias humanas que entre si se devoraram e se deram vida. Vaidade e magnífico conteúdo espiritual foram os seus pólos; equilibrando-se entre eles, percorreu um extremo e outro da terra, venceu e foi vencida, sem que, porém, as suas aspirações mais inquietantes deixassem de ser, no seu íntimo, as mesmas formas incompletas, chave da transfiguração que os homens eternamente tentam moldar e se legam de mão em mão, como um segredo e como uma dúvida.
Quina abriu os olhos, e disse em voz audível algumas palavras que não eram delírio, nem oração, porque o tempo de oração estava no fim, e toda a sua alma se projectava num abismo inefável, se dispersava para entrar na composição magnífica do cosmos.
Eis Germa, eis a sua vez agora e o tempo de traduzir a voz da sua sibila. Talvez, porém, o seu tempo seja improdutivo e nefasto, e ela fique de facto silenciosa, porque - quem é ela para ser um pouco mais do que Quina e esperar que os tempos novos sejam mais aptos a esclarecer o homem e a trazer-lhe a solução de si próprio? Talvez ela fique de facto imóvel no seu constante, lento ou vertiginoso baloiçar, na casa que fortuitamente habita, e a sua história fique hermeticamente fechada no círculo de aspirações que não conseguiu detalhar e cumprir, porque aconteceu ser cedo ou ser tarde, porque não se compreende ou não se crê o bastante, porque se deseja demasiado e isto é todo o destino, porque... porque...
Como invejo esta serenidade marmórea. Sempre pensei: "quando for mais velha..." Há muito tempo que "sou mais velha" e a serenidade não chega...
Sinto esse frio coração eu mesmo
Admirado de ser um coração,
Tão frio está! Já o sonho
Porque quis fingir para mim mesmo
Esquecê-lo
Nasci mulher e morrerei criança. Neste entretanto, vou fingindo que sou adulta ...
Só um ato de confiança dá paz e serenidade.Talvez dostoiévski tenha razão: é confiança e segurança o que me faltam, sempre me faltaram. Fui uma criança insegura, perseguida pelo fantasma de um avô que nunca conheci; uma adolescente insegura porque...; fui e sou uma mulher insegura porque...porque...
Vou começar a esculpir-me. Sendo a beleza absolutamente inatingível, resta-me a serenidade. O escultor, apesar de não ser eu, é uma parte de mim...Gosto de me entregar à sorte, ao destino, ao acaso, a uma dessas coisas que , sem existirem, existem... Atrai-me transferir a decisão para um tu insciente do poder que lhe é confiado: alea jacta est...
Oh yes, I'm the great pretender Pretending that I'm doing well My need is such; I pretend too much I'm lonely but no one can tell. Oh yes, I'm the great pretender A drift in a world of my own I play the game; but to my real shame You've let me to dream all alone. Too real is this feeling of make believe Too real when I feel what my heart can't conceal. Oh yes I'm the great pretender Just laughing and gay like a clown I seem to be what I'm not; you see I'm wearing my heart like a crown Pretending that you're still around...
Indiferente assisto Ao cadaverizar Do que sou. Em que alma ou corpo existo? Vou dormir ou despertar? Onde estou se não estou…
De aqui a pouco acaba o dia. Não fiz nada. Também, que coisa é que faria? Fosse o que fosse, estava errada. De aqui a pouco a noite vem. Chega em vão Para quem como eu só tem Para o contar o coração. E após a noite a irmos dormir Torna o dia. Nada farei senão sentir. Também que coisa é que faria?
2ª O nosso amor é parecido com o sonho porque não é senão a superfície do amor: O meu amor é impossível como realidade, possível só com amor. (…) Cada uma de nós, no nosso amor, não ama senão a si, no amor; sonha em voz alta e é ouvida. Sonha com o corpo, com os beijos, com os braços.
1.ª Dir-lhe-ei que o não amo.Que melhor amante que tu? És mulher como eu e amando-te é a mim que me posso amar.
2ª Realizar o amor é desiludir-se. Quanto não desiludir-se é acostumar-se. Acostumar-se é morrer. Por mim só amei na minha vida, e amo, a um estrangeiro de quem não vi mais do que o perfil, a um cair de tarde, quando estávamos numa multidão.
1.ª Mas ele sabe que o amas? Se ele não sabe que tu o amas de que serve amá-lo?
2.ª O meu amor é o meu e está em mim e não nele. Que tem ele comigo senão o amo? Se eu o conhecesse a nossa primeira palavra seria a nossa primeira desilusão... (...) Valerá a pena amar o que podemos ter? Amar é querer e não ter. Amar é não ter. O que temos, temos, não amamos.
A. Se, apesar de tudo, nós nos amássemos!
B. Não, agora já não pode ser. Descobrimos num momento o que os felizes atravessaram a vida sem descobrir, e os mais infelizes levam muito tempo a achar. Descobrimos que somos dois e que por isso não nos podemos amar. Descobrimos que não se pode amar mas só supor que se ama.
A. Ah mas eu amo-te tanto, tanto! Tu se dizes isso é porque não imaginas quanto eu te amo.
B. Não, é porque sei quanto tu me não podes amar... Escuta-me. O nosso erro foi pensar no amor. Devíamos ter pensado apenas um no outro. Assim, descobrimo-nos, despimo-nos da ilusão para vermos bem como éramos e vimos que éramos apenas como a ilusão nos fizera. No fundo não somos nada senão Dois. No fundo somos uma epopeia eterna — o Homem e a Mulher... (...)
A. Oh, meu amor, não pensemos mais, não pensemos mais. Amemos sem pensar. Maldito seja o pensamento! Se não pensássemos seríamos sempre felizes... Que tem quem ama com o saber que ama, com pensar amor, com o que é o amor?...
B. Não podemos deixar de querer compreender. (...) Quanto mais penso em tudo, mais tudo se me resolve em oposições, em divisões, em conflitos! Mataste de todo a minha felicidade! Agora mesmo que eu quisesse sonhar, nem isso podia fazer. O mundo é absurdo como um quarto sem porta nenhuma... Que alegria, se não pensássemos e que horror o havermos pensado!
Ficções do interlúdio...
Uma ficção é um erro relativo. Um erro é uma ficção absoluta.
Quanto mais avançamos na vida, mais nos convencemos de duas verdades que todavia se contradizem. A primeira é de que, perante a realidade da vida, soam pálidas todas as ficções da literatura e da arte. Dão, é certo, um prazer mais nobre que os da vida; porém são como os sonhos, em que sentimos sentimentos que na vida se não sentem, e se conjugam formas que na vida se não encontram; são contudo sonhos, de que se acorda, que não constituem memórias nem saudades, com que vivamos depois uma segunda vida.
A segunda é de que, sendo desejo de toda alma nobre o percorrer a vida por inteiro, ter experiência de todas as coisas, de todos os lugares e de todos os sentimentos vividos, e sendo isto impossível, a vida só subjectivamente pode ser vivida por inteiro, só negada pode ser vivida na sua substância total.(...)
Nada me satisfaz, nada me consola, tudo — quer haja sido, quer não — me sacia. Não quero ter a alma e não quero abdicar dela. Desejo o que não desejo e abdico do que não tenho. Não posso ser nada nem tudo: sou a ponte de passagem entre o que não tenho e o que não quero.
A arte é esconder a arte... Ficções do interlúdio, cobrindo coloridamente o marasmo e a decidia da nossa íntima descrença.
Num dia de Abril de 1957, pela hora da tarde, apareceu em certa aldeola da costa um automóvel aberto, rápido como o pensamento.Já alguém tinha dado por ele quando ainda vinha à distância, roncando pela estrada fora. De longe, como era vermelho, vermelho‑‑vivo, lembrava uma chama de rastilho a romper no asfalto por entre mar e cabeços.
«Que terra é aquela?», perguntou uma rapariga que vinha lá dentro.
«São Qualquer Coisa», respondeu‑lhe o homem que a acompanhava. «São Rafael, parece‑me.»
Era pessoa dos seus quarenta anos ou nem isso. Guiava de largo, cabeça para trás, mão pousada no volante. À parte o cabelo ralo e o olhar suave, todo ele, pele e gestos, tinha um aspecto terra‑‑a‑terra: dedos ossudos, pulsos chatos, unhas rasas, cor e modos de camponês — melhor: de descendente de camponês. Vinha de camisolão grosso, cachimbo nos dentes(...)
Logo adiante havia uma taberna — devia ser uma taberna por causa do ramo de louro à entrada. Um vulto que atravessava a rua esgueirou‑se lá para dentro e os dois viajantes, como seguiam devagar, tiveram tempo de ver no fundo da loja uma fila de pessoal alinhada contra o balcão mas de olhos na porta. Quedos, mudos, e de olhos na porta. A barca navegava entre esperas, perseguida pelo cão de Lázaro e pela brisa empestada de peixe.«Gosto disto», segredou a jovem. «Esta gente tem personalidade.»
I lie in your charms Though it harms the best of me And I lie on to my friends to them No wonder why I wait for thee And I hope like a child Widow of the sea...
As horas pela alameda Arrastam vestes de seda, Vestes de seda sonhada Pela alameda alongada Sob o azular do luar... E ouve-se no ar a expirar — A expirar mas nunca expira Uma flauta que delira, Que é mais a ideia de ouvi-la Que ouvi-la quase tranquila Pelo ar a ondear e a ir...Silêncio a tremeluzir...
Uma sensação, ou um sentimento, é um movimento exclusivamente no tempo e não, como os movimentos na matéria menos subtil, no tempo e no espaço .Uma sensação é um movimento porque é uma coisa que existe no tempo; nada pode existir no tempo sem se alterar, e alterar-se é mover-se. Uma sensação, dir-se-á, não pode existir sem consciência, e um objecto material pode. Mas pode como? Pode existir sem a minha consciência dele, sim; mas sem a consciência dele não pode. Nem mesmo, porventura, pode existir sem uma consciência atómica de si .
Vou dormir, dormir, dormir, Vou dormir sem despertar, Mas não dormir sem sentir Que estou dormindo a sonhar. Não insciência e só treva Mas também estrelas a abrir Olhos cujo olhar me enleva, Que estou sonhando a dormir. Constelada inexistência Em que subsiste de meu Só uma abstracta insciência Una com estrelas e céu.
Se é para fingir, que se faça com irreverência e estilo.Não há paciência para fingimentos institucionalizados e emoções patéticas, perante a "canalização" da ignorância ou o " ministério"de Fátima.
"Fia-te na Virgem e não corras, e verás o trambolhão que levas."

Contra o que é hábito, não sei se concordo com fernando pessoa. De qualquer modo, enquanto o embuste fatimista estiver ao rubro, a única coisa possível é tornar-me avestruz, antes que fique com instintos de taxi driver...
Continua a ser um documento importante, este livro, publicado em 1971.
É fácil avaliar a profunda deformação mental que a intensa catequese, a que foi submetida, devia ter produzido no cérebro débil duma criança de seis anos, que desconhece as mais elementares noções das realidades – criança tão ignorante e tão inconsciente que, quatro anos depois, a acreditarmos no que se lê em “Jacinta”, não compreende o que sejam meses e anos e não sabe distinguir uns dos outros os dias das semanas. A mãe, que lia alguma coisa, à noite entretinha os filhos falando-lhes das aparições de Lourdes e de La Salete e lendo-lhes fabulosas histórias nas páginas do “Velho Testamento” e de “A Missão Abreviada”. Para Lúcia, por esta razão, o trato directo entre divindade e os homens era facto corrente,uma verdade absoluta. Aproveitando esta inocência de Lúcia, alguém teria, assim, proporcionado a sua “reclusão” num convento, para que toda a suposta revelação da Virgem aos Pastorinhos fosse sendo rebuscadamente elaborada por mentes mais astutas: Se a vidente é um transmissor e propagador de mensagens divinas, era racional e lógico que a deixassem permanecer em contacto com toda a gente, como testemunho vivo dos desejos de Deus. Usando da maior prudência, as autoridades eclesiásticas obstam a que tal aconteça. Quando realizadas fora dos conventos, as aparições, na maioria dos casos, têm por únicas testemunhas crianças ignorantes, inconscientes e crendeiras, a quem é facílimo mistificar. Uma vez que a aparição é declarada digna de crédito, a vidente é rigorosamente sequestrada do mundo e enclausurada num convento. Onde num mágico e poderoso cadinho será transformada em “coisa morta que os outros conduzirão”. Os que aprovam o milagre farão da vidente uma criatura totalmente passiva, que deixará de pensar por si.
Da nova história, no decurso dos vinte anos que se seguiram a 1917, nunca ninguém soube nada de nada: nem os pais dos videntes, nem os irmãos, nem os vizinhos. E Lúcia, anteriormente a 1938, também não conhecia dela uma palavra.
Ora se Lúcia é possuidora duma instrução intelectual reduzidíssima, não podem ser da sua autoria as revelações que lhe são atribuídas, visto que muitos dos trechos, que as constituem, chegam a alcançar certo brilho literário. E como os autores fatimidas sabem que o texto das revelações lhe não pertencem, cada um lhe dá a forma que mais lhe agrada, como é fácil verificar. Um sinal desta manobra dos autores fatimidas constatar-se-ia na tentativa de justificação, colocada no punho de Lúcia, da memória que ainda guardaria dos factos, não obstante o tempo decorrido depois dos mesmos: Os redactores dos discursos empenham-se em fazer crer que Lúcia possui uma memória prodigiosa, chegando a atribuir a Lúcia esta ingénua e modesta explicação:
- “Como é, não sei. O nosso bom Deus, que reparte os dons que lhe apraz, repartiu comigo este bocadinho de memória e por isso só ele sabe como é”.
Ora a memória prodigiosa de Lúcia é made in Fátima e saída da mesma retorta de que surgiu a nova história.
As nossas perpétuas mentiras, as nossas hipocrisias, toda a estrutura do fingimento, própria de uma raça que não conhece a nudez, que é uma raça vestida.
- Mas a mentalidade artística deles era uma mentalidade de pederastas.
- E a nossa? - de onanistas.
Maybe I listen more than you think I can tell that somebody sold you We said we've never let anyone in We said we'd only die of lonely secrets The system only dreams in total darkness Why are you hiding from me?
Dá um trabalho infinito silenciar aquilo que é certo ou contar embustes, mantê-los é tarefa titânica e mais ainda recordar quais são.
Há aqueles que se deleitam com o engano e a astúcia e a simulação, e têm uma paciência enorme para tecer as suas redes. São capazes de viver o longo presente com um olho posto no futuro impreciso que não se sabe quando vai chegar, ou quando eles vão decidir que se cumpra e por fim se torne presente e, portanto, passado ao fim de muito pouco tempo. Às vezes prolongam ou adiam o momento da vingança, se é vingança o que procuram, ou da concretização, se o seu empenho é conseguir um objectivo, ou do absoluto amadurecimento do seu plano, se é um plano aquilo que arquitectam; e às vezes esperam tanto que nada chega a realizar-se e tudo se lhes apodrece na imaginação. Há aqueles que actuam continuamente no segredo e na ocultação, e também têm paciência para nunca desmontarem a rede. Estranhamente, não se cansam disso nem dão pela falta daquilo que é diáfano , simples e límpido, das cartas sobre a mesa, do olhar de frente e de poderem dizer:" Quero isto e é a isto que vou. Já não quero confundir-te nem enganar-te mais. Menti-te e fingi e há muito que o faço, quase desde que te conheci.Foi necessário ou vi-me obrigado, obedecia a ordens ou disso dependeu a minha felicidade, ou foi nisso que acreditei.Queria-te demasiado ou eras-me completamente indiferente, enganei-te para meu pesar e contra a minha consciência ou não me custou mesmo nada, para mim eras tudo ou não eras nada, tanto faz, agora tanto faz. Sinto-me mal e estou exausto. Dá um trabalho infinito silenciar aquilo que é certo ou contar embustes, mantê-los é tarefa titânica e mais ainda recordar quais são. O medo de me contradizer sem disso dar conta, de ser apanhado numa contradição, de me desdizer sem querer, obriga-me a nunca baixar a guarda e esgota-me.
São demasiadas as vidas configuradas sobre o engano ou o erro, a maior parte com certeza desde que o mundo existe, porque iria eu livrar-me disso, porque não a minha também? De vez em quando, este pensamento serve-me de consolo, para me convencer de que não sou o único mas antes, pelo contrário, mais um da lista sem fim, dos que tentaram cingir-se ao prometido...
Assim começa o mal e o pior fica para depois.
And I'm tired, and I'm tired Is that the truth, he says The pain is easy Too many words, too many words
Desde que tenho consciência, apercebi-me de uma tendência inata em mim para a mistificação, a mentira artística. Tenho sido ator sempre, e a valer. Sempre que amei, fingi que amei, e para mim mesmo o finjo...
O poeta é um fingidor. Finge tão completamente que chega a fingir que é dor a dor que deveras sente...
Estou num dia em que me pesa, como uma entrada no cárcere, a monotonia de tudo. A monotonia de tudo não é, porém, senão a monotonia de mim. Cada rosto, ainda que seja o de quem vimos ontem, é outro hoje, pois que hoje não é ontem. Cada dia é o dia que é, e nunca houve outro igual no mundo. Só em nossa alma está a identidade - a identidade sentida, embora falsa, consigo mesma - pela qual tudo se assemelha e se simplifica. O mundo é coisas destacadas e arestas diferentes; mas, se somos míopes, é uma névoa insuficiente e contínua. O meu desejo é fugir. Fugir ao que conheço, fugir ao que é meu, fugir ao que amo. Desejo partir - não para as índias impossíveis, ou para as grandes ilhas ao Sul de tudo, mas para o lugar qualquer - aldeia ou ermo - que tenha em si o não ser este lugar. Quero não ver mais estes rostos, estes hábitos e estes dias. Quero repousar, alheio, do meu fingimento orgânico. Quero sentir o sono chegar como vida, e não como repouso. Uma cabana à beira-mar, uma caverna, até, no socalco rugoso de uma serra, me pode dar isto. Infelizmente, só a minha vontade mo não pode dar.
Estás só. Ninguém o sabe. Cala e finge.
Mas finge sem fingimento.
Nada esperes que em ti já não exista,
Cada um consigo é triste.
Tens sol se há sol, ramos se ramos buscas,
Sorte se a sorte é dada.
Na noite de sete de Março de 1914, Fernando Pessoa, poeta e fingidor, sonhou que acordava. Tomou o café no seu pequeno quarto alugado, fez a barba e vestiu-se com esmero. Enfiou a gabardina, porque lá fora chovia. Quando saiu faltavam vinte minutos para as oito, e às oito em ponto estava na estação do Rossio, na plataforma do comboio com destino a Santarém. O comboio partiu pontualmente às oito e cinco. Fernando Pessoa tomou lugar num compartimento onde estava sentada uma senhora aparentando cinquenta anos, que lia. Era a sua mãe e não era a sua mãe, e estava imersa na leitura. Fernando Pessoa pôs-se também a ler. Naquele dia tinha de ler duas cartas que lhe tinham chegado da África do Sul e lhe falavam de uma infância longínqua.
Fui como uma erva e não me arrancaram, disse a certo ponto a senhora que aparentava cinquenta anos. A frase agradou a Fernando Pessoa, que a anotou num caderninho. Entretanto, diante deles, passava a paisagem plana do Ribatejo, com arrozais e campinas.Quando chegaram a Santarém, Fernando Pessoa apanhou a tipóia. Sabe onde fica uma casa isolada caiada de branco?, perguntou ao cocheiro. O cocheiro era um homenzinho anafado, com o nariz vermelho do álcool. Claro, disse, é a casa do senhor Caeiro, conheço-a bem. E fustigou o cavalo. O cavalo começou a trotar na estrada principal ladeada de palmeiras. Nos campos viam-se palhotas com um ou outro preto à porta.
Mas onde estamos nós?, perguntou Pessoa ao cocheiro, para onde me leva?
Estamos na África do Sul, respondeu o cocheiro, e estou a levá-lo a casa do senhor Caeiro.
Pessoa tranquilizou-se e apoiou-se às costas do assento. Ah, estava então na África do Sul, era mesmo isso que queria. Cruzou as pernas com satisfação e viu os seus tornozelos nus, dentro de umas calças à marinheiro. Compreendeu que era um rapazinho, o que muito o alegrou. Era bom ser um rapazinho que viajava para a África do Sul. Pegou num maço de cigarros e acendeu um com volúpia. Ofereceu um ao cocheiro, que aceitou avidamente.
Caía o crepúsculo quando avistaram uma casa branca que ficava numa colina ponteada de ciprestes. Era uma típica casa ribatejana, comprida e baixa, com as telhas vermelhas com beirais. A tipóia entrou na alameda de ciprestes, o cascalho rangeu debaixo das rodas, um cão ladrou no campo. À porta da casa estava uma velhota com óculos e uma touca branca. Pessoa percebeu subitamente que se tratava da tia-avó de Alberto Caeiro, e erguendo-se em bicos de pés, beijou-a nas faces.
Não me canse muito o meu Alberto, disse a velhota, tem uma saúde tão fraca.
Afastou-se para o lado e Pessoa entrou na casa. Era uma sala ampla, mobilada com simplicidade. Havia um fogão de sala, uma pequena estante, um aparador cheio de pratos, um sofá e duas poltronas. Alberto Caeiro estava sentado numa poltrona e tinha a cabeça inclinada para trás. Era o Headmaster Nicholas, o seu professor da High School.
Não sabia que Caeiro fosse o senhor, disse Fernando Pessoa, e fez um ligeiro cumprimento com a cabeça. Alberto Caeiro fez-lhe um gesto fatigado para entrar. Entre, caro Pessoa, convoquei-o aqui porque queria que soubesse a verdade.
Entretanto a tia-avó chegou com uma bandeja com chá e bolinhos. Caeiro e Pessoa serviram-se e pegaram nas chávenas.
Pessoa lembrou-se de não espetar o dedo mindinho, porque não era elegante. Ajeitou a gola do seu fatinho à marinheiro e acendeu um cigarro. O senhor é o meu mestre, disse.
Caeiro suspirou, e depois sorriu. É uma longa história, disse, mas é inútil contar-lha de fio a pavio, você é inteligente e compreenderá mesmo se eu saltar algumas passagens. Saiba apenas isto, que eu sou você.
Vou afastar-me de toda a gente até ao ponto de perder a consciência. Fazer de todos um inimigo, não falar com ninguém.
Os males da inteligência, infelizmente, doem menos que os do sentimento, e os do sentimento, infelizmente, menos que os do corpo. Digo «infelizmente» porque a dignidade humana exigiria o avesso. Não há sensação angustiada do mistério que possa doer como o amor, o ciúme, a saudade, que possa sufocar como o medo físico intenso, que possa transformar como a cólera ou a ambição. Mas também nenhuma dor das que esfacelam a alma consegue ser tão realmente dor como a dor de dentes, ou a das cólicas, ou (suponho) a dor de parto.
O isolamento talhou-me à sua imagem e semelhança. Ao passo que no homem normal o contacto com outrem é um estímulo para a expressão e para o dito, em mim esse contacto é um contra-estímulo, se é que esta palavra composta é viável perante a linguagem. Sou capaz, a sós comigo, de idear quantos ditos de espírito, respostas rápidas ao que ninguém disse, fulgurações de uma sociabilidade inteligente com pessoa nenhuma; mas tudo isso se me some se estou perante um outrem físico, perco a inteligência, deixo de poder dizer, e, no fim de uns quartos de hora, sinto apenas sono.(...) Pesa-me, aliás, toda a ideia de ser forçado a um contacto com outrem. Um simples convite para jantar com um amigo me produz uma angústia difícil de definir. A ideia de uma obrigação social qualquer — ir a um enterro, tratar junto de alguém de uma coisa do escritório, ir esperar à estação uma pessoa qualquer, conhecida ou desconhecida —, só essa ideia me estorva os pensamentos de um dia, e às vezes é desde a mesma véspera que me preocupo, e durmo mal, e o caso real, quando se dá, é absolutamente insignificante, não justifica nada; e o caso repete-se e eu não aprendo nunca a aprender.
Voltei sempre com vontade de jantar. Mas nunca jantei o jantar que soa atrás de persianas Das casas felizes dos arredores por onde se volta ao eléctrico, Das casas conjugais da normalidade da vida! Pago o bilhete através dos interstícios, E o condutor passa por mim como se eu fosse a Crítica da Razão Pura..
Só tenho uma certeza : não preciso, nunca precisei, que gostem de mim. Preciso, todavia, que finjam que gostam de mim. O que lhe custa fingi-lo? Durante um sonho, proferi esta afirmação e acordei a pensar nela.
O privilégio de se ser uma vítima do nosso sentimento de superioridade, é difícil de suportar. Assusta muita gente, parece uma heresia em tempos como os nossos.
Sinto-me muito insegura com o brilho da luz na água do mar.Não gosto de insegurança. Não gosto do efémero…
Há palavras que são insubstituíveis. Elas, de resto, não exprimem nunca o conflito, mas o seu fantasma; e o fantasma duma realidade está subordinado à escolha estrita das palavras.
Teu carinho, que fingido,
Dá-me o prazer de saber
Que inda não tens esquecido
O que o fingir tem de ser.
É esta a mais grandiosa história dos homens, a de tudo o que estremece, sonha, espera e tenta, sob a carapaça da sua consciência, sob a pele, sob os nervos, sob os dias felizes e monótonos, os desejos concretos, a banalidade que escorre das suas vidas, os seus crimes e as suas redenções, as suas vítimas e os seus algozes, a concordância dos seus sentidos com a sua moral. Tudo o que vivemos nos faz inimigos, estranhos, incapazes de fraternidade. Mas o que fica irrealizado, sombrio, vencido, dentro da alma mais mesquinha e apagada, é o bastante para irmanar esta semente humana cujos triunfos mais maravilhosos jamais se igualam com o que, em nós mesmos, ficará para sempre renúncia, desespero e vaga vibração. O mais veemente dos vencedores e o mendigo que se apoia num raio de sol para viver um dia mais, equivalem-se, não como valores de aptidões ou de razão, não talvez como sentido metafísico ou direito abstracto, mas pelo que em si é a atormentada continuidade do homem, o que, sem impulso, fica sob o coração, quase esperança sem nome.
Eis Quina, exemplo de energias humanas que entre si se devoraram e se deram vida. Vaidade e magnífico conteúdo espiritual foram os seus pólos; equilibrando-se entre eles, percorreu um extremo e outro da terra, venceu e foi vencida, sem que, porém, as suas aspirações mais inquietantes deixassem de ser, no seu íntimo, as mesmas formas incompletas, chave da transfiguração que os homens eternamente tentam moldar e se legam de mão em mão, como um segredo e como uma dúvida.
Quina abriu os olhos, e disse em voz audível algumas palavras que não eram delírio, nem oração, porque o tempo de oração estava no fim, e toda a sua alma se projectava num abismo inefável, se dispersava para entrar na composição magnífica do cosmos.
Eis Germa, eis a sua vez agora e o tempo de traduzir a voz da sua sibila. Talvez, porém, o seu tempo seja improdutivo e nefasto, e ela fique de facto silenciosa, porque - quem é ela para ser um pouco mais do que Quina e esperar que os tempos novos sejam mais aptos a esclarecer o homem e a trazer-lhe a solução de si próprio? Talvez ela fique de facto imóvel no seu constante, lento ou vertiginoso baloiçar, na casa que fortuitamente habita, e a sua história fique hermeticamente fechada no círculo de aspirações que não conseguiu detalhar e cumprir, porque aconteceu ser cedo ou ser tarde, porque não se compreende ou não se crê o bastante, porque se deseja demasiado e isto é todo o destino, porque... porque...
Como invejo esta serenidade marmórea. Sempre pensei: "quando for mais velha..." Há muito tempo que "sou mais velha" e a serenidade não chega...
Sinto esse frio coração eu mesmo
Admirado de ser um coração,
Tão frio está! Já o sonho
Porque quis fingir para mim mesmo
Esquecê-lo
Nasci mulher e morrerei criança. Neste entretanto, vou fingindo que sou adulta ...
Só um ato de confiança dá paz e serenidade.Talvez dostoiévski tenha razão: é confiança e segurança o que me faltam, sempre me faltaram. Fui uma criança insegura, perseguida pelo fantasma de um avô que nunca conheci; uma adolescente insegura porque...; fui e sou uma mulher insegura porque...porque...
Vou começar a esculpir-me. Sendo a beleza absolutamente inatingível, resta-me a serenidade. O escultor, apesar de não ser eu, é uma parte de mim...Gosto de me entregar à sorte, ao destino, ao acaso, a uma dessas coisas que , sem existirem, existem... Atrai-me transferir a decisão para um tu insciente do poder que lhe é confiado: alea jacta est...
Oh yes, I'm the great pretender Pretending that I'm doing well My need is such; I pretend too much I'm lonely but no one can tell. Oh yes, I'm the great pretender A drift in a world of my own I play the game; but to my real shame You've let me to dream all alone. Too real is this feeling of make believe Too real when I feel what my heart can't conceal. Oh yes I'm the great pretender Just laughing and gay like a clown I seem to be what I'm not; you see I'm wearing my heart like a crown Pretending that you're still around...
Indiferente assisto Ao cadaverizar Do que sou. Em que alma ou corpo existo? Vou dormir ou despertar? Onde estou se não estou…
De aqui a pouco acaba o dia. Não fiz nada. Também, que coisa é que faria? Fosse o que fosse, estava errada. De aqui a pouco a noite vem. Chega em vão Para quem como eu só tem Para o contar o coração. E após a noite a irmos dormir Torna o dia. Nada farei senão sentir. Também que coisa é que faria?
2ª O nosso amor é parecido com o sonho porque não é senão a superfície do amor: O meu amor é impossível como realidade, possível só com amor. (…) Cada uma de nós, no nosso amor, não ama senão a si, no amor; sonha em voz alta e é ouvida. Sonha com o corpo, com os beijos, com os braços.
1.ª Dir-lhe-ei que o não amo.Que melhor amante que tu? És mulher como eu e amando-te é a mim que me posso amar.
2ª Realizar o amor é desiludir-se. Quanto não desiludir-se é acostumar-se. Acostumar-se é morrer. Por mim só amei na minha vida, e amo, a um estrangeiro de quem não vi mais do que o perfil, a um cair de tarde, quando estávamos numa multidão.
1.ª Mas ele sabe que o amas? Se ele não sabe que tu o amas de que serve amá-lo?
2.ª O meu amor é o meu e está em mim e não nele. Que tem ele comigo senão o amo? Se eu o conhecesse a nossa primeira palavra seria a nossa primeira desilusão... (...) Valerá a pena amar o que podemos ter? Amar é querer e não ter. Amar é não ter. O que temos, temos, não amamos.
A. Se, apesar de tudo, nós nos amássemos!
B. Não, agora já não pode ser. Descobrimos num momento o que os felizes atravessaram a vida sem descobrir, e os mais infelizes levam muito tempo a achar. Descobrimos que somos dois e que por isso não nos podemos amar. Descobrimos que não se pode amar mas só supor que se ama.
A. Ah mas eu amo-te tanto, tanto! Tu se dizes isso é porque não imaginas quanto eu te amo.
B. Não, é porque sei quanto tu me não podes amar... Escuta-me. O nosso erro foi pensar no amor. Devíamos ter pensado apenas um no outro. Assim, descobrimo-nos, despimo-nos da ilusão para vermos bem como éramos e vimos que éramos apenas como a ilusão nos fizera. No fundo não somos nada senão Dois. No fundo somos uma epopeia eterna — o Homem e a Mulher... (...)
A. Oh, meu amor, não pensemos mais, não pensemos mais. Amemos sem pensar. Maldito seja o pensamento! Se não pensássemos seríamos sempre felizes... Que tem quem ama com o saber que ama, com pensar amor, com o que é o amor?...
B. Não podemos deixar de querer compreender. (...) Quanto mais penso em tudo, mais tudo se me resolve em oposições, em divisões, em conflitos! Mataste de todo a minha felicidade! Agora mesmo que eu quisesse sonhar, nem isso podia fazer. O mundo é absurdo como um quarto sem porta nenhuma... Que alegria, se não pensássemos e que horror o havermos pensado!
Ficções do interlúdio...
Uma ficção é um erro relativo. Um erro é uma ficção absoluta.
Quanto mais avançamos na vida, mais nos convencemos de duas verdades que todavia se contradizem. A primeira é de que, perante a realidade da vida, soam pálidas todas as ficções da literatura e da arte. Dão, é certo, um prazer mais nobre que os da vida; porém são como os sonhos, em que sentimos sentimentos que na vida se não sentem, e se conjugam formas que na vida se não encontram; são contudo sonhos, de que se acorda, que não constituem memórias nem saudades, com que vivamos depois uma segunda vida.
A segunda é de que, sendo desejo de toda alma nobre o percorrer a vida por inteiro, ter experiência de todas as coisas, de todos os lugares e de todos os sentimentos vividos, e sendo isto impossível, a vida só subjectivamente pode ser vivida por inteiro, só negada pode ser vivida na sua substância total.(...)
Nada me satisfaz, nada me consola, tudo — quer haja sido, quer não — me sacia. Não quero ter a alma e não quero abdicar dela. Desejo o que não desejo e abdico do que não tenho. Não posso ser nada nem tudo: sou a ponte de passagem entre o que não tenho e o que não quero.
A arte é esconder a arte... Ficções do interlúdio, cobrindo coloridamente o marasmo e a decidia da nossa íntima descrença.
Num dia de Abril de 1957, pela hora da tarde, apareceu em certa aldeola da costa um automóvel aberto, rápido como o pensamento.Já alguém tinha dado por ele quando ainda vinha à distância, roncando pela estrada fora. De longe, como era vermelho, vermelho‑‑vivo, lembrava uma chama de rastilho a romper no asfalto por entre mar e cabeços.
«Que terra é aquela?», perguntou uma rapariga que vinha lá dentro.
«São Qualquer Coisa», respondeu‑lhe o homem que a acompanhava. «São Rafael, parece‑me.»
Era pessoa dos seus quarenta anos ou nem isso. Guiava de largo, cabeça para trás, mão pousada no volante. À parte o cabelo ralo e o olhar suave, todo ele, pele e gestos, tinha um aspecto terra‑‑a‑terra: dedos ossudos, pulsos chatos, unhas rasas, cor e modos de camponês — melhor: de descendente de camponês. Vinha de camisolão grosso, cachimbo nos dentes(...)
Logo adiante havia uma taberna — devia ser uma taberna por causa do ramo de louro à entrada. Um vulto que atravessava a rua esgueirou‑se lá para dentro e os dois viajantes, como seguiam devagar, tiveram tempo de ver no fundo da loja uma fila de pessoal alinhada contra o balcão mas de olhos na porta. Quedos, mudos, e de olhos na porta. A barca navegava entre esperas, perseguida pelo cão de Lázaro e pela brisa empestada de peixe.«Gosto disto», segredou a jovem. «Esta gente tem personalidade.»
I lie in your charms Though it harms the best of me And I lie on to my friends to them No wonder why I wait for thee And I hope like a child Widow of the sea...
As horas pela alameda Arrastam vestes de seda, Vestes de seda sonhada Pela alameda alongada Sob o azular do luar... E ouve-se no ar a expirar — A expirar mas nunca expira Uma flauta que delira, Que é mais a ideia de ouvi-la Que ouvi-la quase tranquila Pelo ar a ondear e a ir...Silêncio a tremeluzir...
Uma sensação, ou um sentimento, é um movimento exclusivamente no tempo e não, como os movimentos na matéria menos subtil, no tempo e no espaço .Uma sensação é um movimento porque é uma coisa que existe no tempo; nada pode existir no tempo sem se alterar, e alterar-se é mover-se. Uma sensação, dir-se-á, não pode existir sem consciência, e um objecto material pode. Mas pode como? Pode existir sem a minha consciência dele, sim; mas sem a consciência dele não pode. Nem mesmo, porventura, pode existir sem uma consciência atómica de si .
Vou dormir, dormir, dormir, Vou dormir sem despertar, Mas não dormir sem sentir Que estou dormindo a sonhar. Não insciência e só treva Mas também estrelas a abrir Olhos cujo olhar me enleva, Que estou sonhando a dormir. Constelada inexistência Em que subsiste de meu Só uma abstracta insciência Una com estrelas e céu.
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